En las semanas recientes, comenzaste a señalar tu cabeza con tus dos manitas, cada vez que te lo pedíamos. A eso, desde ayer se han agregado ya sin equivocarte, los ojos y la barriga.
Dado que tus avances te causan mucha gracia, y nosotros nos divertimos a tu lado también, solemos machacar el chiste frecuentemente.
Hoy por la noche, mientras tu padre terminaba de pagar los productos de nuestra despensa semanal, tú comenzabas a impacientarte, escogiendo entre los productos del super como suplemento de juguete. A lo que recurrí al viejo y conocido truco que tenemos las madres con fin de distraer a nuestras crías… las sobadas gracias recientemente aprendidas.
Así iniciaba mi interrogatorio:
…y dónde está…
no bien iba apenas en la tercera palabra de mi frase y antes de definir la parte corporal, tú te apresuraste a responder, colocando una mano en la cabeza y otra en un ojo.
Instintivamente, de hecho ni siquiera te lo habrás propuesto, pero encontraste el truquito de las probabilidades. Señalar al mismo tiempo 2 de 3 tiene menos posibilidad de error que señalar solo una.
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