Hoy nuevamente regresó mi hija a la guardería, luego de una semana de descanso debido a que cursó con una gastroenteritis viral. Afortunadamente se resolvió muy pronto. Con todo, y aunque ya iba mejorando mi responsabilidad como madre y comprendiendo que un proceso infeccioso es una causa clarísima de ausencia a un centro infantil, ni por error se me ocurrió llevarla. Aparte, que las reglas son muy claras desde el primer día que fui a pedir información en la guardería.
Parece que esto no lo entiende todo mundo. Justo hoy, a mi lado, habían mandado llamar a una mamá para que recogiera a su hija, la pequeña estaba presentando fiebre y había empezado a toser. La madre, repetía una y otra vez, pero solo se asoleó ayer, ¿tendrá algo?. Vaya, el ver que tu hijo(a) tosa, mientras te están diciendo que tiene 39 grados de temperatura y de casualidad justo le empieza a escurrir un moco amarillo en su naricita… apunta a que le está pasando algo?. No había lugar a dudas que la pequeña estaba enferma y me alegré que en la guardería se mantuvieran firmes en que esa niña debía ir a consultar a su pediatra., y no, no podía permanecer más en la estancia infantil.
Sin duda todo mundo tendrá ocupaciones, pero también hay prioridades. En mi caso, mi trabajo pudo ser reagendado, tal vez a otras personas se les complique más. Pero no, en la guardería no son unos ogros por no permitir que ingrese/permanezca un niño con una enfermedad que parezca contagiosa, fiebres, mocos y diarreas no entran. Si así fuera, el riesgo para todos los demás niños de enfermarse sería mucho mayor, y peor aún, se formaría un círculo vicioso, en el que todo el tiempo el niño que inició se recontagiaría una y otra vez.
Ojalá no hubieran madres a las que les tuvieran que explicar esto, que a todas luces parece muy sencillo de entender, y creo que como en muchos otros aspectos hay que tomar cada quien su parte de responsabilidad sin tratar de quererse pasar de listo no logrando más que hacerle al tonto.
