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Cartas para ti. Tus primeros libros.

26 ago

El día que tú tomaste mi libro en turno, con actitud de curiosidad, comprendí que debías tener fácil acceso a los tuyos.
Vives en una casa en la que se ve poca TV. Es normal que tu padre o yo leamos en nuestros ratos de ocio, así que no debería sorprenderme que tú muestres curiosidad por hacer lo que ves. Pero debo confesar, que siento una alegría distinta, una mezcla de orgullo y del tremendo peso de la responsabilidad para contigo, porque mucho de lo que tú seas en adelante, lo habremos determinado en tus primeros dos años de vida y ya llevamos la mitad. Seguramente tus gustos no serán los que nosotros hemos tenido, tu carácter y tu personalidad los irán definiendo. Por lo pronto, dado tu reciente afición incluso hasta cursi por tu osito, he recorrido la librería para hacerte un pequeño regalo y encontré exactamente lo que buscaba para ti.

También ví otros libros listos para regalarte y darte más opciones a tus gustos. Eso seguramente no me gustaría enseñarte pero con altas probabilidades lo tendrás, la compulsión por comprar libros.

Algunos libros son hechos para tus manitas pequeñas, con pastas gruesas, hojas de cartón con ilustraciones mínimas y sin saturación de colores. Otros, aunque sean de cuentos infantiles, solo tienes acceso a ellos en cuanto podemos leerte las historias.
Poco a poco, irás descubriendo tantos mundos reales e imaginarios como sea posible, hasta provocar que tú generes tus propias historias y escribas la tuya, cuando las letras se vuelvan parte de ti.
Mientras eso sucede, tú acomodas a tus muñecos y les hablas  con tu libro en mano, y ¡ay de aquél que no esté bien sentado escuchándote!. Ojalá que haya muchos libros en tu vida, que te gusten siempre.

Cartas para ti VIII. Papá.

18 jun

Pronto, en este país, en el que se acostumbra hacer un festejo para todo, se celebrará el día del padre. No, no he comprado un regalo en tu nombre. Más adelante si tú decides hacerlo te apoyaré. Por lo pronto, mantenemos nuestras tradiciones, solo festejamos los cumpleaños.

Lo que no te he contado, y creo que aprovecharé la ocasión es para relatarte del día que naciste. Normalmente las madres solemos tomar un lugar protagónico, con el dramatismo y exabruptos correspondientes. Con semejante barriga, nunca hay duda de quién es la madre. El papá, en las situaciones que logra acompañar a su mujer en tal trance, queda de alguna forma relegado. Primero porque tiene que llevar a cabo el registro hospitalario y dar los papeles necesarios, además de los billetes o tarjeta de crédito que respalden los costos que se generen. Aunque pensándolo bien, deberían ayudarles a vestirse para entrar al quirófano, casi nadie está relacionado al ambiente médico, y los mandan a vestir unas pijamas quirúrgicas. Conociendo a tu padre, imagino su pudor al compartir vestidores con el pediatra y ayudantes. Arrojado al fin al quirófano y llegar a ver a su mujer tendida. La indicación enérgica y clara que recibió es que no tocara nada azul. Puesto pues, entre médicos y plancha quirúrgica, aguantando estoicamente. El amor hacia nosotras lo mantuvo. La verdad es que nunca pensé que llegaría a tanto, es alérgico al ambiente hospitalario, no sabe poner ni una inyección y se tapa los ojos cuando hay escenas sangrientas en una película. Se quedó, preso entre su emoción y su papel protector de las mujeres que estaban ahí, nosotras, su familia.

De repente, menciona, que vió cómo empezó a salir una gran cantidad de sangre. En un abrir de ojos, apareciste tú y pronto fue siguiendo al pediatra quien ya te tenía entre sus brazos y revisándote. Ni siquiera sabemos en qué momento pudo accionar la cámara. Como un sueño, recuerdo un instante en que lo ví totalmente emocionado y con su mano sobre su corazón, conteniendo el aliento, mirándote.  Después, salió acompañándote rumbo a la incubadora donde estarías un par de horas. A su salida del cunero, tu abuela materna lo esperaba en la habitación, lo vió y abrazó emocionada.

Unas horas después, por fin pude contemplarte de cerca durante más tiempo y luego de alimentarte pudo ahora sí tu papá tenerte entre sus manos. Sus ojos húmedos, y con una ternura distinta te contemplaban, como lo hacen todos los días desde entonces. Les tomé una foto, con mi cámara y con mi corazón.  Ahora, cuando te veo todas las noches esperándolo, y tan sonriente paseando en sus brazos, pienso que siempre fue así, ustedes se entendieron y se hicieron cómplices desde el primer día en que se vieron.

Mis avances del 5° mes

24 ene

Después de todo este tiempo que llevo de vida, al fin he visto la luz social.

Confinada de la casa a la escuela, todo este tiempo, como si pretendieran que mi vida solo girara en el trabajo y estudio. No sé que les ha dado a mis padres pero aproveché la situación. Como se ve, las fiestas son bastante interesantes. Todavía no pude participar como hubiese querido, por mientras ya ví un área llamada arenero y supongo que  en unos 3 meses podré hacer mi entrada triunfal y probar toda esa arenita que se ve tan rica. Había salón de belleza para niñas, pero no tuve pretexto para hacer uso del servicio, con mi esbozo de cabello no hay nada que arreglarme. Las pinturas dice mi papá, no las necesito. Pero ¿quién necesita pinturas? si eso solo es por coquetería femenina, difícil de explicar.

Mamá me lució entre la familia y amigos. Dice que he sacado su carácter sociable aunado a la coquetería de mi padre. Eso último nadie lo creería, pero bien lo sé, cómo disfruto junto a mi padre el vernos frente al espejo todos los días, es una rutina que tenemos muy bien ensayada. Lo que es un hecho es que sé perfectamente quién es mi mamá, mi papá, tíos, y si a alguien no le he visto en mi vida le estudio atentamente sus rasgos.

Tal vez sean los últimos días en que necesite secretaria para escribir mis memorias, oficialmente he logrado ya, sin que mi mamá se adjudique mi esfuerzo, el pasar un objeto de una mano a otra con mucha facilidad. Claro, esto no viene de la nada ya que me paso estudiando mis movimientos varias horas al día, no sé de qué se sorprenden. No cabe duda que los bebés aprendemos muy rápido.  Entonces, como verán ya puedo usar de forma independiente y en conjunto mis manos, lo cual es requisito para escribir en el teclado. ¿Qué tan complicado puede ser si cualquiera lo hace?. Espero que cuando vaya a la universidad pueda aprender a este ritmo. ¿Faltará mucho?.

Luego de una pausa, mi madre cuida su puesto de secretaria y me explica que me hacen falta muchos años para eso, que primero aprenda cosas pueriles como la de sentarme, gatear, y técnicamente me dijo que primero me aprenda a limpiar la cola.

¡Qué ganas de truncar mis expectativas!

Como les iba diciendo, y se darán cuenta, me gusta platicar. Sola o acompañada me veo en la necesidad de hacer ruidos en todos los tonos e intensidades. Aprendí un truco en el que si hago un sonido como de llanto, invariablemente alguno de mis padres se asomará a verme. Taráaaaan!!! entonces les regalo mi mejor sonrisa porque han caído en mis embustes. La única desventaja es que aprenden rápido y tengo que estar cambiando de sonido para sorprenderlos.

Otro capítulo en mi vida, que ha ido tomando fuerza durante este mes, fue la introducción de alimentos distintos a la leche. ¡Al fin!, porque ya me tenían aburrida con ese menú. No es que no me guste mi lechita, pero qué cocineros tan faltos de imaginación, dándome lo mismo mañana, tarde y noche!. El caso es que he descubierto unas papillas de verduras, deliciosas. Se las recomiendo ampliamente. Todas esas comidas en color verde son las más ricas del mundo. Eso sí, díganle a sus mamás que les sirvan en unos platos más grandes porque lo que es la mía me sirve unas raciones miserables supongo que porque a mi platito no le cabe más.

Me retiro a mis ocupaciones, entre las que está el bañarme. Aprovechando la tina de agua, también empezaré a bañar a mi mamá, creo que le gusta que le ayude a remojarse.

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