Horas y horas de espera, hasta que al fin, vimos lo que tanto deseábamos. El papá siempre tan sereno, solo asintió como diciendo, “te lo dije, todo está bien”, y volvió a preguntar si ya se veía el sexo de nuestro ahora feto. -¡Que no! ya le han dicho que eso es más adelante. Pero insiste, un día por cansancio del médico de imagen, tal vez termine obteniendo la respuesta. Yo con el pescuezo flexionado y girado como de ninguna otra manera lo haría, solo tengo ojos para lo que veo en pantalla. Sin duda soy de las pacientes incómodas. -Oiga, ¿la translucencia nucal cuánto mide? se ve bien?, la frecuencia cardiaca tiene buen ritmo? los huesos de la cara como están?, ¿la placenta ya va?, ¿no hay hematomas, algo raro?, ¿la circulación?, ¿todo bien delimitado?… -¡Que sí, señora, confíe en que lo sé hacer!… solo porque no es posible no me han pasado ahí frente al teclado.
A veces imagino si tan solo tuviera el equipito ese en mi casa, pasaría unas 2 horas al día viendo mi comedia favorita: “mi vida desde adentro”. Pero tampoco hay financiamiento para esa locura, a cambio, ya pedí un chirristor para escuchar el latido fetal. Ya les contaré qué tal funciona, o si lo que termine escuchando a todo dar sean mis tripas.

Volviendo a la semana de hoy, que curso alegremente la número 10 (yupii ya voy la primera parte de 4), el médico nos ha dicho que todo va como se espera, que disfrute mi falta de náuseas y vómitos, y que podemos irnos tranquilizando, solo faltan 3 semanas para brincar al segundo trimestre.
Me gusta:
Sé el primero en decir que te gusta esta post.