Estos días me han transcurrido lentamente. Claro, me la he pasado dormitando durante gran parte de los días, y cuando ya realmente me tocó ir a visitar mi lugar de trabajo, pensé que después de todo el reposo no me va mal.
Me sorprendió gratamente la cantidad de mensajes que hubo luego del aviso a los amigos y conocidos, reales y virtuales. Aunque también ha sido una especie de liberación, y a pesar de que en esto nunca se está seguro de nada, o yo ya vengo muy escamada de todo. Quiero y necesito disfrutar éste embarazo.
Las primeras semanas luego de un manchado en algunos días, una difícilmente puede estar tranquila. Para los médicos es amenaza de aborto hasta no demostrar lo contrario y una siente el corazón chiquito, y el miedo grandote. Así que cada ida al baño era enfrentarme a la realidad. Llega un punto en que uno no sabe si el color es transparente o ya le está viendo un tono café, tirando a rojo. En cualquier otro momento no habría dificultad para diferenciarlo, pero yo ya me sentía en estado psicótico, analizando casi con lupa y a contra luz para descubrir cualquier tonalidad alarmante. En los últimos días, luego de comprobar que su corazón latía y después de verlo en movimiento, y sin más manchas al frente, mi valor se fue restableciendo, la confianza en que todo irá bien en adelante.
Claro, hasta que empieza una a maquinar, mientras llega el siguiente ultrasonido, conforme se acerca la fecha para la cual me falta más de semana y media, veo como empiezo a rascarle a la caja de posibilidades. Mi pareja va al revés, él se preocupa por si la fecha de nacimiento estará a tiempo para ingresar sin problemas al ciclo escolar que será en poco más de 6 años. La loca de su mujer apenas y se revisa exhaustivamente todos los días a ver si le aparece algun signo o síntoma de embarazo, ¿la ansiedad cuenta?.
El balance perfecto.
