22 semanas, 3 días.
Pues nos hemos enterado que eres niña. Lo supimos desde el primer instante en que inició el ultrasonido. Estamos locos de felicidad y la pugna por saber cual será el nombre elegido parece no tener fin.
Todos los días, desde el fin de semana pasado, tienen el instante en que paseo mis ojos por las fotos de tu rostro, y no puedo evitar emocionarme, sueño con tus facciones, aporto mi propia vanidad y sé que para mí no hay imagen más bella que la tuya.
Te cuento que tal parece que reaccionas ante los estímulos olfativos. Apenas basta que huela una fruta que me gusta, y no dejas de moverte. Creo que solo pienso en comida y es como ponerte en acción, mi barriga pareciera adquirir vida propia y saltas que da gusto. Supongo que gran parte de nuestros gustos son aprendidos a lo largo de nuestra vida. Ahora me causa gracia pensar si será que paso demasiado tiempo en la cocina y eso te obligue a el aprendizaje aromático desde antes de nacer.
En otros sentidos. Tu tío P, te ha enviado una colección de música clásica para niñ@s. He empezado a escucharle, es agradable y le veo más futuro como música de fondo para tu habitación. Tu padre, que igual escucha a Sabina que a Metallica que a Madonna, opina que debiera seguir escuchando música clásica como siempre. Yo lo que veo es que a él le da sueño en cualquiera de sus presentaciones. Pero dado que tú viajas conmigo todo el tiempo, no nos hemos privado de escuchar todos los géneros posibles, que a mí me gustan, incluyendo ópera. Ya tendrás tiempo para manifestar tus verdaderos gustos musicales.
¿Será muy iluso de mi parte esperar que llegue el día en que aporreemos juntas mi teclado?.
