Cartas para ti

18 Ene

Correspondencia

Rebeca es la niña más feliz cuando descubre correspondencia en el buzón.

Que no sea ella la destinataria es un detalle sin importancia. Lo relevante es que cada que “descubre” que ha llegado un sobre o paquete, es suyo.

Es una romántica empedernida, “lee y relee” los mensajes y concluye que le han escrito que le quieren mucho y le mandan saludos.

Legos para niñas

15 Oct

Lego_Color_Bricks

A riesgo de aguarle la sorpresa a Santa Claus, Reyes Magos y demás seres con chambas similares, el acompañante y yo hemos decidido que este año, el mejor regalo para Rebeca sería un Lego.
Pero no queremos algo temático, hemos observado que ella prefiere realizar sus propias creaciones, ayer hizo una cafetería, otro día fue un palacio, otro día hace un conjunto de tiendas o viviendas para sus monos, torres, puentes y lo que para ella en ese momento sea necesario según sus propios juegos.

Pero, me llamó la atención, en las revisiones de producto, justo la característica que busco, el “pero” que dan algunos consumidores es que no vengan instrucciones para algunas figuras mostradas en el empaque.

Lego tiene muchos años ya en el mercado, sin duda saben lo que venden. Pero temo que muchas veces el comprador promedio quiere algo ya “medio hecho” con instrucciones, y entiendo, hay temas maravillosos (star wars/exploradores/medievales/) ya los quisiera yo, los quiero aún. Aunque siento que se necesita un poco más de diversidad, a las niñas no solo les gustan los legos Disney Princess ni Friends, también pueden gustarles muchos otros temas sin que tengan que ser bélicas.
Por lo pronto tengo ya una fuerte opción para regalo, y me alegro que exista la opción aunque en menor cantidad, de hecho solo encontré uno como el que quería, pero algo es algo. Como mamá, honestamente pienso que respeto los gustos de mi hija, pero siento una alegría inmensa cuando por iniciativa propia elige hacer algo para lo que no hay instrucciones, la veo más independiente, atareada en sus propios proyectos y disfrutándolo, sin necesidad de buscar el concenso, ni aprobación de nadie, simplemente disfrutando de hacer algo que le gusta.

De las charlas sobre la escuela.

2 Oct

Mientras conduzco, a la salida de la escuela de mi hija, solemos charlar. Como casi todas las mamás, ávida de saber sobre su día, pero trato de controlarme, nunca una conversación debe convertirse en un interrogatorio policíaco. Desde hace mucho tiempo, evito preguntar “¿Cómo te fue?” o peor aún, “Cuéntame”, a cualquier persona!! porque yo sé la respuesta que viene detrás. Si realmente uno desea saber de alguien hay muchas más posibilidades. En cambio, suelo preguntarle a mi hija algo más concreto, ¿a qué jugaste hoy? quiénes fueron tus compañeros de mesa este día?,, y  mis favoritas, ¿qué fue lo más divertido de la clase?, ¿qué fue lo máaaas asqueroso que hiciste? entre otras.
Normalmente obtengo respuestas cortas, pero mejores que un “bien” o “nada”., y sí me da un poco más de material para poder conversar dependiendo de sus intereses.
Pero, empecé a preocuparme cuando sus respuestas, sin ánimo, se limitaron a un “nada mamá, es muy aburrido, no hice nada, no aprendí nada, no me gusta la escuela”.

Así que dejando pasar unos días, ayer pregunté a su maestra, si hay algo en su ánimo, o no trabaja o ha estado llorando. Oh sorpresa!. Su respuesta fue “es una niña muy feliz, normalmente se la pasa alegremente trabaja mucho, pero en estos días en especial ha estado  mucho más feliz”.

Y yo no entiendo nada. Desde que soy madre, parezco que ignoro muchas cosas. Al inicio de curso, y como nos lo habían anticipado, en su grado ya deben entrar solos desde el portón y conducirse por el pasillo hasta su salón. Empezamos bien, luego hubo una interrupción por un episodio de salud que se ausentó unos días y nos fuimos para atrás. Todo eso lo asumí como normal y sin mucho reparo empecé a recurrir a las tácticas motivacionales para alentarla a recuperar lo retrocedido. Funcionó finalmente cuando le propuse un premio (y sí, como mamá también caigo en el jueguito del soborno), el objetivo es que si ella lograba ser la primera en llegar al salón yo le daría un regalito. Mismo que ganó, y el regalo en sí es un libro de actividades.
El dichoso premio, lo disfrutó el primer día desde que llegó de la escuela hasta su hora de dormir. 5-7 horas coloreando y haciendo trazos. Solo hizo una pausa breve para comer y cambiarse de ropa ahí al lado de su cuaderno. Parece que tiene el mismo gen obsesivo de la madre. Pero no puedo evitar sentirme “rara” ante eso. Yo no pretendo que sea ese su único interés, me gusta que juegue, que se mueva, que corra, que baile. Lo hace, pero si a la niña le gusta pintar tampoco se lo evito. Así se ha llevado varias tardes, algunas son menos horas, y observo sus dibujos cada vez mejor coloreados, hace muchas más combinaciones de colores, y “escribe” su nombre o intenta escribir otras palabras, siempre preguntando el sonido para poder dar con la letra que sigue. Cada vez es mejor, intercala letras con colores, hace patrones.

Entonces, mi cabeza sigue dando vueltas, por qué me dice que la escuela es aburrida?. Hoy temprano, su papá le felicitó por unos dibujos que vió en sus cuadernos y ella respondió. Sí, mi escuela es divertida, hay muchos juegos en el recreo, pero es aburrido en el salón.
No sé si su aburrimiento se deberá a que no pasan muchas horas dibujando, a pesar de que ha aprendido muchas cosas. Mientras tanto, cambié mi táctica, a la inicial, ya no pregunto más sobre su escuela, ya tengo claro que trabaja y muestra mejores habilidades, así que si hay más cosas de qué platicar, prefiero conversar sobre mi día y hasta que ella guste podrá compartirme sus historias.

Es muy difícil ser mamá y no terminar siendo un helicóptero.

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