Habrá que creer

24 Nov

Cuando me enteré, abrí los ojos incrédula, no sabía si reír o llorar. Al fin, dos rayitas me mostraban lo distinto que es saberse en espera, gestar otra vida. Luego de noches sin dormir pensando en un diagnóstico que no tengo, pasó a último término, comenzaron las noches pensando en si en realidad era cierto.

Viví unos días entre el miedo y la felicidad. Un nivel de fracción beta, un segundo, un tercero y todo bien, cuando al fin empezaba a sentirme embarazada, se acabó. No hubo los suficientes días. Así de repentino como llegó se fue el sueño tan acariciado al cumplir las 6 semanas.

Le han seguido varias madrugadas, en donde en el fondo de mi corazón, todavía no puedo creer que estuve embarazada y que ya no lo estoy.

No podría escribir sobre la esperanza renovada, que la hay. Pero el dolor es mucho más palpable, un dolor intenso y apagado. Mi vida habitual transcurre apacible, he vivido rodeada de amor, y no soy alguien que acostumbre las lágrimas, las pocas son demasiado saladas. Tampoco soy fan del club del optimismo, la vida me ha golpeado duro, y a cada zarandeada acostumbro sonreír, porque así ahuyento el miedo, pero no significa que no importe, tal vez de las cosas que más me importan es de lo que olvido como tema de conversación para con otros. Conmigo puedo hablar, y no lo niego, he estado renuente estos días, triste, de repente me pongo necia y maldigo, para instantes después apapacharme a regaños alentadores. Rechazo la compasión, y por lo mismo me impongo, a salir a la calle y no dejar que mis pensamientos agobiantes me impidan ver las cosas buenas que me rodean. Es un ejercicio para mantener la cordura. Yo hubiera querido tirarme al piso y llorar, dar una pataleta si con eso arreglara las cosas.

La verdad es que no sé si vuelva a embarazarme algún día. Lo que sí es cierto es que ya lo estuve, y a pesar de todo lo disfruté. He venido pensando, lo que antes no se me antojaba, que solo haré unos intentos más porque ahora sí empiezo a ver mi límite. Sin duda he visto gente que intenta durante muchos años. A mí no me alcanza el dinero y el tiempo también se me agotará un día de estos. Las ganas por muchas que haya, no van más allá de las capacidades económicas, físicas y emocionales.

Luego hablar de la confianza, me espantan los que ven el futuro y dan las cosas que no han sucedido por hechas, eso para mí no es confianza, es estupidez. Confío en mí, casi siempre. También me doy dudas grandes y gracias a eso es que aprendo cosas nuevas. Confío en mi pareja, en mi familia, en mis pocos amigos. En lo que respecta a si tendré un hijo algun día, asegurarlo no puedo, pero confío y creo fervientemente que haré lo que esté en nuestras manos. Ni un golpe de más ni de menos.

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Una respuesta to “Habrá que creer”

  1. Cometa noviembre 26, 2009 a 10:42 pm #

    Eres una mujer fuerte y sucesos como este hace que uno saque el lado “escondido”, lo bueno es que el tuyo es un lado AUN MAS FUERTE Y CON LUCHA.

    Se que ganas no falta, ni sobran, y el cariño siempre lo tendras para apoyarte

    Besos

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