Cartas para ti. Del día a día.

24 Mar

Que los bebés duermen, comen y ensucian pañales, es la verdad mejor dicha en la historia. Lo que pasa entre cada una de esas actividades, es lo que hace distinta la cotidianidad para cada madre. Recuerdo que antes de que nacieras alguien en sus buenos deseos me dijo, que nunca cometiera el error de creer saberlo todo con respecto a tus cuidados. A diario tengo un refuerzo a ese consejo.

Así ha sucedido, una y otra vez. Ciertamente gozo de privilegios, muchas cosas las tengo ensayadas por adelantado, he visto crecer a muchos niños, he leído por necesidad y por gusto libros y artículos referentes a lo normal y anormal desde antes de que nazcan. Pero aunque conozca las pautas de un crecimiento sano, nunca es lo mismo recabar datos y evaluar, que estar al lado mientras las cosas suceden. Algunas cosas, simplemente ocurren, porque no se le puede impedir a tu propio cuerpo que siga su ritmo de desarrollo, programado evolutivamente. En otras, en las que la influencia que tengo como adulto sobre ti, mi hija, temo que se me pase la medida por omisión o por exceso.

Sucede que a menudo, te reconozco como mi pequeña, pero también te me presentas como alguien distinto al día anterior. Lo que yo creía saber, al otro día ya no funciona. Días después pienso, si todo estaba tan claro.

Ayer mientras te veía irte de bruces,  repetías una y otra vez el mismo movimiento. De la sedestación a aventarte de panza boca abajo. La primera vez que ocurrió me pareció algo accidental, tu cara de sorpresa sin saber qué más hacer o para qué. Las demás veces empezó a divertirte. Luchas, te fatigas, y empujas tu cuerpo que pareciera no quererte obedecer en tu intento de desplazarte. A tu lado, quisiera ayudarte, pero es algo que no puedo hacer por ti. Así que solo te echo porras y cuido que no haya nada a tu alrededor con lo que pudieras toparte y lastimarte.

Ya no eres la bebé que regresó conmigo del hospital. Aquella que solo hacía unos quejiditos para demandar mi atención. Lo que eres hoy, exiges que se te satisfaga lo más pronto posible. También ahí trato de protegerte, incluso de nosotros mismos como padres. Porque nos causa gracia, te ves tremendamente hermosa haciendo pucheros, emites sonidos que parecieran órdenes, apuras a quienes te rodeamos a base de ruiditos. Tú intentarás hacerlo toda tu vida, empujar las cosas para satisfacer tus necesidades básicas con la ley del menor esfuerzo. Por ahora, depende de nosotros que aprendas a que no todo girará a tu alrededor. Todo tiene un tiempo y las personas también. Así que por muy graciosa que nos parezcas, esperas lo mismo que esperaría cualquiera. No se puede correr en las escaleras, ni darte en menos tiempo que lo que lleve preparar las cosas. Aunque yo sé, que probablemente a la vuelta de unos días, intentes forzarme bajo otra habilidad que desarrolles. Si no me has tronado los dedos ha sido porque todavía no lo sabes hacer.

Como mamá, es difícil no caer bajo tus encantos. A últimas fechas, empiezas a mover los hombros y talle simulando un contoneo, y sonríes. Yo no sé a quienes encuentres en la vida, pero ojalá que conserves esa sonrisa que parece salir a la menor provocación, como coqueteándole a la vida. Incluso parecería que estás aprendiendo a posar ante la cámara fotográfica. Si te he fotografiado casi a diario, me extrañaría que a estas alturas te resultara desconocido. Sin embargo, cuando quisiera conservar en imágenes la espontaneidad de tus logros, detienes cualquier actividad y volteas dispuesta a regalar una sonrisa a la lente. No se puede todo.  Pero si hay un momento en el día en que se te transforma todo, es cuando escuchas que está tu padre de vuelta del trabajo. Detectas el sonido del cerrojo, y esperas ansiosa, estirando el cuello, sabes que los pasos que se escuchan preceden a la aparición triunfal de tu papá. Tu cara llena de alegría, en cuanto lo ves le tiras tu cuerpo, y tu expresión de júbilo cuando finalmente estás en sus brazos, en un amor totalmente correspondido. Yo, como mirona, lejos de sentir celos, aprovecho para descansar físicamente. Te comprendo, yo también caí en sus brazos, después de unos cuantos días de conocerlo. Rápidamente una siente que su amor es tan inmenso que simplemente se acomoda a su lado.

Nuevamente, empezaremos otra jornada. Luego de que escucho tus primeros ruidos al despertar, señal inminente de que necesitas tus primeros alimentos del día, y mis cartas para ti tienen que irse escribiendo con hechos.

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5 comentarios to “Cartas para ti. Del día a día.”

  1. Rosy marzo 24, 2011 a 2:41 pm #

    Ah que bonito mamá primeriza!!!, esta en particular me ha conmovido mucho (la verdad), quizás por que ya pase por eso, hay ocasiones en que quisiera decirte lo que viene, pero muchas veces mejor me las aguanto cada niño es diferente, y además perdería su encanto

    Sigue disfrutando cada día (por que es único) y nunca des por hecho algo, en el día a día de ser mamá se aprende cada cosa, y aunque vayan y vengan fotos no hay mejor recuerdos que los que quedan en tu corazón, como esa espontánea sonrisa que te acompaña cuando no estas con ella, y te hace sonreír en tu soledad.

    Besitos a ambas…

  2. gerardo c. marzo 24, 2011 a 3:21 pm #

    ah que bonito mensaje, y cierto, un día es diferente a otro. vaya, uno va a aprendiendo.

  3. Erika Aguilar marzo 24, 2011 a 4:14 pm #

    pues casi chillo…q bonito Zereth, algún día Rebeca leerá esto y estoy segura te agradecerá haber escrito estas memorias.
    Q te digo? soy también mamá primeriza, mi bebé es más pequeño que Rebeca pero igual, cada día hace algo nuevo. Es indescriptible el amor q uno siente por ellos, pero también tienes razón en lo que dices, hay límites, lo difícil es conocerlos y aplicarlos (en mi caso) xq me derrite con su sonrisilla pícara…pero tengo que, por su bien.
    Espero pronto escriba la amita sus anécdotas, ya llevo rato esperando leerla. Saludos!

  4. Maye marzo 24, 2011 a 7:04 pm #

    No sè si yo estoy muy sensible hoy, pero tu escrito me ha llegado y solo puedo decirte que todo lo que escribiste no solo aplica para cuando son bebes, aplica para toda la vida de tus hijos, nunca un dìa es igual al otro y siempre estàn aprendiendo cosas nuevas y uno regocijàndose con sus logros.

    Besos para ambas.

    =)
    Maye

  5. Tu nanny marzo 24, 2011 a 7:50 pm #

    En el día a día creo que las dos aprenden cosas una de la otra. Tú redescubres a tu hija y ella te descubre a tí como mamá.

    No hay lazo más hermoso que la complicidad entre dos grandes amigas

    Besos!

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