De la cápsula estéril al camino todo terreno

26 Abr

Inmediatamente después de tu nacimiento, nos dimos los saludos iniciales, los suficientes para reconocernos para siempre. Posteriormente, te introdujeron a una incubadora durante un par de horas para que tu llegada a este mundo fuera un aterrizaje entre algodones. Entre políticas del hospital y que es lo que se hace en estas fechas en el lugar donde vivimos. Ya me veo un siglo antes, seguramente te habrían puesto entre tus cobijitas al cuidado de la partera, o médico, o ve tú a saber. Así si vamos hasta más siglos atrás seguramente con que hubieras caído entre un montoncito de pasto te habrías dado por bien servida.

El caso es que viviendo en la actualidad y con una madre tan modernísima no iba a ser yo la que iba a ponerse a discutir que a mí me dieran a mi cría para cuidarla mientras me lamía la herida de la cesárea.

Pero, el problema es que una se acostumbra rapidito a la comodidad del siglo XXI. Costumbre tan arraigada que se va quitando unos meses después, como te lo relataré a continuación.

Cuando volvimos a casa, y sin más ayuda ni servidumbre que las propias manos, yo no sé que chip de pulcritud se me disparó que todo cuanto te tocara y consumieras debía pasar mi control de calidad. A sabiendas que fuera de una autoclave quirúrgica, nada es estéril. Ya sabrás en el concepto que tengo a las famosas “esterilizadoras de biberones”. En resumen diré que sirven para calentar el agua.

Racionalmente era tratar de disminuir los gérmenes patógenos, y dejar a la flora y fauna natural. Pero eso no obstaba para que personalmente revisara con ojos de microscopio cada biberón, chupón, mordedera, juguete, cobija a tu alrededor.

Así, cuidaba que no pasaran más de 3 horas en que había “esterilizado” los biberones. Renovando el agua constantemente. Un par de meses después, con 6 horas de esterilizado el biberón era suficiente, luego 8, luego 10. De una vez esterilizo las que quepan en el trique éste… me sorprendí pensando un día.

A los 6 meses, luego de una larga plática con tu padre acerca del continuar o no en la costumbre de esterilizarte los biberones y que él diera por terminados sus argumentos con un enfático “yo lo continuaré haciendo hasta que tenga un año de edad porque no me cuesta ningun trabajo”. Bastaron un par de horas nada más para darle un giro a la tuerca. Cuando los he sorprendido a ti y a él juntos. Te había dado a jugar un conejito de tela que fungía como adorno en un baño. Tú chupabas con singular alegría la oreja más polvienta que podrías haber encontrado. Después de eso, y si no te enfermabas en las siguientes 48 horas de una gsatroenteritis marca llorarás,  solo quería dejar claro que yo no volvería a esterilizar una sola mamila más.

Nadie más lo hizo. Si ya sabía yo.

En la reciente visita de tus tíos y abuelos, hemos ido de paseo a diversos lugares, en unos lugares hay baño con cambia pañales, en otros he improvisado en el respaldo de la camioneta, otros, con que sea planito el espacio ya la hicimos. La mordedera unas veces limpia, otras con las toallitas limpia chupones. El agua con que nos hemos lavado las manos, en más de un sitio, confío en que haya sido agua potable.

A partir de ahí, todo ha sido una cuesta abajo. Si un día te lo preguntas,  como ha sido tu vida durante tus primeros 8 meses de vida. De la cápsula estéril al camino todo terreno.

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4 comentarios to “De la cápsula estéril al camino todo terreno”

  1. fabiana abril 26, 2011 a 10:59 pm #

    La plantilla del blog te ha quedado preciosa! Por estos lares, no hay agua potable, así que toca esterilizar todo:( Aunque poco comento, siempre estoy pendiente de tus publicaciones. Un fuerte abrazo:)

    • Mamá primeriza abril 26, 2011 a 11:15 pm #

      Muchas gracias por el comentario y por pasar a leernos!
      Sí que ha de estar más complicado sin agua potable, no solo por los pequeños. Que de hecho acá, es por decirle agua potable, pero no me atrevería a tomarla directamente de la llave, preferimos comprar garrafones de agua para beber.

      Saludos

  2. Rosy abril 27, 2011 a 6:32 pm #

    primeramente esa foto de perfil de Rebeca deja con un gran suspiro (a mí), supongo que es un cepillo lo que tiene?, o ya estoy ceguetas?

    ahora si paso a carcajearme de lo bien qu has descrito todo el proceso que toda mamá primeriza supongo que pasa, lo de las improvisadas es de rigor, lo de la esterilzada por lo consiguiente, las orejitas polvorientas deliciosamente degustadas por la pequeña ni que sumarle nada, dígamos que todo es para reforzar sus defensas (así le digo yo al padre de mi amor pequeño), por cierto me recordaste el episodio del día de ayer, su padre casi se infarta al verlo panza abajo de lo mas contento lamiendo el piso y el tapete muy bien gracias…

    besos a ambas

  3. La nanny oficial abril 27, 2011 a 11:59 pm #

    jajaja.. Si pudieran mantenerse en un mundo totalmente libre de gérmenes qué aburrida infancia! Sin pasteles de lodo por cocinar, sin rodillas llenas de un color verde que cuesta trabajo quitar de la ropa… Uff! la lista es larga.

    Finalmente hay que acoplarse al medio, tristeza me daría ver que la muñe no pueda echarse unos ricos “parados” con su nanny por que comer en la calle le hace mal a la pancita.

    😀 Por cierto, me encanta el nuevo diseño! 😀

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