Contando 14 meses

7 Oct

He estado alejada, de hecho tengo muchos problemas para sortear a mi mamá y sentarme cómodamente a escribir, así que es a hurtadillas. ¿Cómo quieren que cuente mi vida si no tengo un dispositivo móvil para relatarlo?.

Mi mundo se ha extendido, y parece que entré a una dinámica de un juego interminable entre “policías y ladrona”. Lugar al que me meto a investigar, lugar al que me siguen. ¡Me molesta terriblemente que no me dejen explorar a mis anchas!. Aunque en algo les doy la razón a mis papás, y es que abuso un poquito del drama. Ha de ser cosa del carácter, digo yo. ¿Han ido al Tibet? yo he de vivir muy cerca. Nada, nada, no importa la pataleta monumental que haga, mi padre sonriente solo tiene palabras cariñosas pero nada que ceda. Mi madre es más claridosa, y me conmina a entretenerme en otro juego que no sea llorar.

Pero no crean que me he vuelto una rebelde sin causa, así como constantemente indago hasta donde puedo tensar la situación, he desarrollado unas monadas que me sacan de aprietos. No seré una gran concertista todavía, pero toco una flauta, silbo, hago marometas entre los cojines. Escondo a mis muñecos, me escondo y sorprendo a mis padres con un Boooh, le aplaudo a mi padre en cuanto llega a casa del trabajo. Bailo, canto y aplaudo rítmicamente. Le ayudo a mi madre a vestirme, eso sí, prefiero peinarme sola para hacerme mi flequillo. Les confiaré un truco, si algun día quieren guardarse un chupón para tenerlo disponible a la hora de la siesta, no hay mejor lugar para esconderlo de las mamás que entre la pierna del mameluco. Mi madre ha revuelto todo, juguetes, cuna, colchas, cojines, prácticamente volteó mi cuarto y yo solo sonreí para sorprenderle mientras le mostraba entre mis manos como toda una maga, el chupón camaleónico.
Todavía no camino, y no crean que es algo que se me haya olvidado. Ya sé que me la estoy llevando con mucha calma, pero todavía no me animo. Agarrándome no creo que cuente, y doy uno que otro pasito solita para luego gatear a toda prisa. Yo creo que me pesa la panza o tengo chicos los pies, pero a mí no me gusta eso de caminar tambaleándome, antes me llevan a rastras.

¿Saben qué otra cosa estoy aprendiendo? a coquetear con los chicos!. Es un deporte muy bonito, y quiero que mi padre se sienta orgulloso de tener a una hija tan atleta. Ya les contaré mis logros.

¡Huyo! que ya me cacharon otra vez.

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