El ánimo en el esfuerzo.

20 Feb

Recién ví la evaluación bimestral  de la peque, sobre su desempeño en el kinder 1.

Sí, desde hace años ya evalúan en el kinder y yo como mamá me preguntaba ¿Y qué diablos van a calificarles? ¡Es un estrés innecesario!.
Ya en estas andanzas, ví que en realidad, dicha evaluación por parte de sus maestros, es un análisis y observaciones de las áreas y habilidades que consideren deben desarrollar para su edad, y sin complicaciones, la escala de evaluación es en base a la presencia y grado de destreza o dominio de habilidades.

En estos días, he estado revisando cada rubro evaluado, vía internet, los resultados y observaciones al respecto.
Como cada mes, y desde inicio de año, uno como papá ya tiene y está al tanto del programa calendarizado de todas las actividades, no es sorpresa para nadie, ni puede uno alegar que no te has enterado. Esto, me parece importante, y ha sido uno de los motivos por los que me agrada su escuela. Sin pérdidas de tiempo ni engorrosas juntas, uno como papá va pegado todo el tiempo e involucrado con sus actividades escolares.

Me llamó la atención, la observación que me hicieran con respecto a que debemos alentarla a esforzarse más. Yo no sé cómo sean las demás mamás, pero yo no puedo evitar repensar a veces mucho las cosas, no me angustia, no me estresa, pero entro en dilemas existenciales del bien y el mal, no todo es blanco ni negro sino que está  toda la gama de grises rosas y amarillos, el sol sale para todos, ya va a oscurecer, hace frío.

También, ya con menos complicaciones ví que este mes estamos trabajando en el colocarse/quitarse prendas con botones, por sí solos. Como eso ya lo hace, pues creo que solo es cosa de repasar y aprovechar cualquier corriente de aire para alentarle a ponerse un suéter.

Alentar el esfuerzo.

Y verán, aunque luego digan que el existencialismo ya pasó de moda, luego me pongo intensa. ¿Qué tanto aliento?. ¿Cuánto es mucho o poco aliento? Haga o no haga las cosas, ¿qué importa que haga?

Me anoto acá algo.

1. El esfuerzo como objetivo. En realidad ¿qué tan importante es la actividad? y ¿cuándo se determina “concluida”?.

Porque he tenido esa impresión que como seres humanos a veces nos demandamos demasiado, por encima de nuestras capacidades. Unos garbanzos de a libra logran lo increíble y algunos  terminan increíblemente estrellados como Ícaro. El esfuerzo en ambos casos tal vez es el mismo, pero establecer los límites y riesgos marcan la diferencia en el resultado.

2. Alienta sí, pero no castigues el fracaso, aprende del error.
Muchas veces libero más responsabilidades en mi hija. Ya puede recoger sus platos y colocarlos en el fregadero, coloca su ropa en el cesto de ropa sucia, coloca sus calcetines en su cajón, etc. Actualmente ya son actividades que yo consideraría perfectamente posibles. Pero con todo, de repente, ha tirado algo, se le olvida ponerlo en su lugar, o lo hace de forma equivocada. Yo la acostumbré a no afligirse, simplemente limpia o recoge, rehace algo y ya. Muchas veces yo le ayudo, no a hacerlo, sino a mostrarle la solución a su pequeño problema, y sobre todo me cierro el pico y gesto que muestre disgusto.

3. Las cosas pequeñas, pueden ser importantes.
Hoy, ví el área de oportunidad en el aliento al esfuerzo. Cuando me pidió que le ayudara con la cuchara para poder tomar lo último que quedaba de leche en su cereal. No es que  no pueda tomar la cuchara, sí es más difícil cuando queda casi nada, e incluso puede uno dejar esa pequeña cantidad en el plato o sorberlo directamente aunque se retuerza Carreño. Pero tal vez demandaba atención con un “no puedo”. ¿Qué hice ante su petición?. Darle yo!. Una vez dado el primer sorbo, le pregunté si quería ella intentar, y me respondió, que antes no podía pero ahora que ya es grande ya puede, pero le gusta que yo le ayude. Una vez tú y una vez yo. (Comerciante encima de todo).

4. Inténtalo, inténtalo de otro modo.
Eso me lo dije a mí, si la forma en como tratas de enseñarle una habilidad no se puede lograr aún, pues… cambia el switch.
Recordé, porque no hay forma de olvidarlo, un video de Barney, que canta “Puedo hacerlo, puedo hacerlo”. Como mamá, he perdido la verguenza al ridículo y lo absurdo, si funciona, ok, venga la canción. Si el cierre de la chamarra no lo puedo al principio, enjuagarme al lavarme los dientes mira mamá “puedo hacerlo, puedo hacerlo”.

5. Renunciar a esforzarte en un objetivo también es un esfuerzo hacia un bien mayor.

Es lo más complicado. Es muy sencillo ser porrista y pensar que alientas y todo se traducirá en alegría y triunfo. Pues no. La vida es mucho más complicada algunas veces. Ahora no sé muy bien, tengo que pensar e indagar sobre el asunto de como preparar a mi hija en esto. Leía el otro día de una madre que se empeñaba en que sus hijas aprendieran música, y sí, ambas lo hicieron y en alto nivel. Una hija renunció a hacerlo más y cambió a una actividad en la que su desempeño era mediocre., pero le daba más satisfacción personal. La otra continuó haciéndolo pero más tarde vieron que se hacía autoagresiones físicas, y me parece un rollo psicológico complicado. Si bien la madre alienta (desde su perspectiva a lo que ella determina como mejor), en realidad los objetivos no son los de las hijas, sino los de ella. Es relativamente fácil pensar que uno es quien como adulto sabe qué hacer o elige lo que le gusta, pero no es del todo cierto. Muchos objetivos en nuestra vida, no son propios, ni siquiera nos dimos cuenta de cuándo han sido creados pero como una necesidad ajena hasta que los creímos nuestros.
Anoto los 3 puntos que me han ayudado a mí a solventar mis esfuerzos y objetivos.

A. Me satisface/apasiona/agrada hacerlo.

B. Me genera beneficios económicos/emocionales y

C. Me hace mejor persona.
Esto trasladado a tijeritas y pegostes 1, es:

Que la actividad no represente un suplicio y pleitos, tal vez no sabe si algo le gusta, porque aún no lo ha descubierto, pero si uno intenta una habilidad nueva, hay que checar si la psicomotricidad te permite hacerlo, no pidas algo fuera de sus capacidades, se trata de alentar el esfuerzo no de aniquilar el ánimo.

Nunca ganarás dinero criando a tu hijo a menos que te paguen como niñera, pero como padre tienes la ganancia emocional de creer que estás ayudándolo, y por otro lado considerar si el hijo(a) también está obteniendo el beneficio emocional?, antes de que te quiera vender en Ebay como padre usado y en malas condiciones.

Por último, intentar hacerle mejor persona. Cualquier objetivo, o tarea, destreza que queramos desarrollar, creo que debe tener esto, y es donde pones a prueba como padre, el tipo de valores que inculcas.

Tal vez, en unos años me de cuenta que esto ya cambió o no me funcionó del todo, pero es lo que hasta hoy creo que me sirve.

 

Anuncios

Una respuesta to “El ánimo en el esfuerzo.”

  1. Alejandra febrero 20, 2014 a 8:07 pm #

    Estoy segura de que P y tú hacen un gran trabajo.
    Ella es una niña feliz!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: