De las charlas sobre la escuela.

2 Oct

Mientras conduzco, a la salida de la escuela de mi hija, solemos charlar. Como casi todas las mamás, ávida de saber sobre su día, pero trato de controlarme, nunca una conversación debe convertirse en un interrogatorio policíaco. Desde hace mucho tiempo, evito preguntar “¿Cómo te fue?” o peor aún, “Cuéntame”, a cualquier persona!! porque yo sé la respuesta que viene detrás. Si realmente uno desea saber de alguien hay muchas más posibilidades. En cambio, suelo preguntarle a mi hija algo más concreto, ¿a qué jugaste hoy? quiénes fueron tus compañeros de mesa este día?,, y  mis favoritas, ¿qué fue lo más divertido de la clase?, ¿qué fue lo máaaas asqueroso que hiciste? entre otras.
Normalmente obtengo respuestas cortas, pero mejores que un “bien” o “nada”., y sí me da un poco más de material para poder conversar dependiendo de sus intereses.
Pero, empecé a preocuparme cuando sus respuestas, sin ánimo, se limitaron a un “nada mamá, es muy aburrido, no hice nada, no aprendí nada, no me gusta la escuela”.

Así que dejando pasar unos días, ayer pregunté a su maestra, si hay algo en su ánimo, o no trabaja o ha estado llorando. Oh sorpresa!. Su respuesta fue “es una niña muy feliz, normalmente se la pasa alegremente trabaja mucho, pero en estos días en especial ha estado  mucho más feliz”.

Y yo no entiendo nada. Desde que soy madre, parezco que ignoro muchas cosas. Al inicio de curso, y como nos lo habían anticipado, en su grado ya deben entrar solos desde el portón y conducirse por el pasillo hasta su salón. Empezamos bien, luego hubo una interrupción por un episodio de salud que se ausentó unos días y nos fuimos para atrás. Todo eso lo asumí como normal y sin mucho reparo empecé a recurrir a las tácticas motivacionales para alentarla a recuperar lo retrocedido. Funcionó finalmente cuando le propuse un premio (y sí, como mamá también caigo en el jueguito del soborno), el objetivo es que si ella lograba ser la primera en llegar al salón yo le daría un regalito. Mismo que ganó, y el regalo en sí es un libro de actividades.
El dichoso premio, lo disfrutó el primer día desde que llegó de la escuela hasta su hora de dormir. 5-7 horas coloreando y haciendo trazos. Solo hizo una pausa breve para comer y cambiarse de ropa ahí al lado de su cuaderno. Parece que tiene el mismo gen obsesivo de la madre. Pero no puedo evitar sentirme “rara” ante eso. Yo no pretendo que sea ese su único interés, me gusta que juegue, que se mueva, que corra, que baile. Lo hace, pero si a la niña le gusta pintar tampoco se lo evito. Así se ha llevado varias tardes, algunas son menos horas, y observo sus dibujos cada vez mejor coloreados, hace muchas más combinaciones de colores, y “escribe” su nombre o intenta escribir otras palabras, siempre preguntando el sonido para poder dar con la letra que sigue. Cada vez es mejor, intercala letras con colores, hace patrones.

Entonces, mi cabeza sigue dando vueltas, por qué me dice que la escuela es aburrida?. Hoy temprano, su papá le felicitó por unos dibujos que vió en sus cuadernos y ella respondió. Sí, mi escuela es divertida, hay muchos juegos en el recreo, pero es aburrido en el salón.
No sé si su aburrimiento se deberá a que no pasan muchas horas dibujando, a pesar de que ha aprendido muchas cosas. Mientras tanto, cambié mi táctica, a la inicial, ya no pregunto más sobre su escuela, ya tengo claro que trabaja y muestra mejores habilidades, así que si hay más cosas de qué platicar, prefiero conversar sobre mi día y hasta que ella guste podrá compartirme sus historias.

Es muy difícil ser mamá y no terminar siendo un helicóptero.

Anuncios

4 comentarios to “De las charlas sobre la escuela.”

  1. Greta La Galleta octubre 2, 2014 a 5:52 pm #

    Que bueno leerte, me pasa un poco igual con Noor en el cole. Al parecer es muy feliz pero siempre me responde monosilabos. Yo creo que tu nena le encanta pintar y tal vez en un cole constructivista le vaya un poco mejor 🙂 saludos

    • Rebeca octubre 15, 2014 a 9:06 pm #

      Qué gusto me da leerte de nuevo. Esta cosa ahora ya no me avisa de las respuestas por lo visto.
      La hija ha tenido sus rachas, ahora entra corriendo a su clase, le gusta llegar primero que nadie y hoy la he sacado casi arrastrándola. Primero llora por no entrar y luego llora por no querer salir.

      Marga López vive en su corazón.

  2. Rosy octubre 7, 2014 a 6:10 pm #

    jajajaja es un consuelo leer eso de nada, acá también Pablo me lo aplica, ya cuando el quiere me cuenta hasta lo que los demás hicieron jejejejeje

    • Rebeca octubre 15, 2014 a 9:04 pm #

      No queda otra que aguantar vara y fortalecer los lazos que animen a contarnos sus aventuras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: