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Embarazos incipientes, datos a tomar en cuenta.

21 Dic

¹ Incipiente

(Del lat. incipĭens, -entis).

1. adj. Que empieza.

En cuanto le dicen a una que se está embarazada, una ya empieza a dejar volar la imaginación. Pero en los siguientes días, con las consultas posteriores, se desbordan muchas preguntas, dudas, miedos. Tal vez, es más común la ansiedad en las mujeres y parejas que luego de muchos tratamientos de reproducción asistida lo logran. Ningún embarazo ha de ser cosa fácil, simplemente que a algunas personas les cuesta mucho más trabajo que a otras.

Una vez que una prueba casera marca las 2 rayas, indicando que se está embarazada, sigue una prueba de laboratorio que determina de forma cuantitativa la cantidad de dicha hormona, medida en Unidades o miliunidades internacionales por mililitro. Aquí viene uno de los primeros terrores, ya que un primer estudio solo confirma la presencia de la hormona, pero 2 o más estudios evalúan la evolución del embarazo incipiente, entonces ahora se está pendiente de si dichos valores de la fracción beta duplicaron cada 48 horas, aunque es normal que ese incremento comprenda hasta el 60% , así que si no duplicó exactamente no debe ser motivo de alarma. Es importante  checar los parámetros que da el laboratorio donde se haya hecho el estudio, y valorar un estudio con otro hecho en el mismo laboratorio ya que puede haber variaciones entre un establecimiento y otro.

Entonces ya no pienso que se está embarazada o no. Hay una franja que les divide que es demasiado ancha… ahora una se medio embaraza, casi se embaraza, o apenas y se embaraza.

Hay situaciones desafortunadas en las que la pareja solo se queda con la tirita casera de positivo y ya no hay más, es lo que denominan embarazo bioquímico, lo cual quiere decir que inicialmente la hormona de gonadotropina coriónica humana se detecta, pero o bien el estudio cuantitativo resulta negativo en los siguientes días o no se VE el producto de la concepción en el ultrasonido…. en resumen:  hasta que no se vea el embrión por medio del ultrasonido en el sitio correcto una no puede cantar victoria.

Siguiendo con la famosa fracción beta de la hormona de gonadotropina coriónica humana (HCG)… Si subió poquito, se asoma la duda del embarazo ectópico. En internet se leen ambas versiones, aunque en la mayoría de artículos apuntan a que es un incremento menor lo que orienta hacia ese diagnóstico, aparte de la triada : amenorrea, sangrados vaginales intermitentes y dolor en el abdomen bajo. Y hay otros marcadores que podrían orientar mucho más que el simple nivel de la fracción beta. Existen numerosas tablas con los niveles de HCG, algunas incluyen parámetros bajo, medio y alto y son normales. De lo que he observado suelen dar cifras más elevadas quienes estuvieron bajo la influencia de tratamientos que incluían la hormona y en quienes es importante realizar la prueba 14 días posterior a la inseminación o transferencia de pre-embriones para evitar interferencia de dichos medicamentos en las pruebas, (en México le llaman embriones a los gametos fertilizados, pero técnicamente todavía no entran en esa categoría). También existe la posibilidad de tener valores por encima de los “normales”, los cuales pueden sugerir un embarazo gemelar, aunque la verdad es que no hay nada escrito, algunas veces sí concuerda y otras muchas cifras altísimas son reflejo de un solo producto. Ahora que una elevación exagerada, puede sugerir otro tipo de problemas, afortunadamente bastante infrecuentes, y donde el médico debe apoyarse en otros datos clínicos.

Una vez confirmado por las fracciones beta (2 como mínimo),  sigue la emoción o angustia del primer ultrasonido. Usualmente en embarazos “normales”, los ultrasonidos se realizan posterior a la semana 7. Cuando no solamente es posible detectar al embrión sino también constatar el latido; sinceramente eso de embarazos normales  ahora que lo pienso creo que ninguno lo es, y todos generan ansiedad en las respectivas futuras madres. Pero aquí también hay asegunes. Porque se depende mucho del equipo de ultrasonido con el que se realice y qué decir de la pericia de quién lo interprete. Y de ahí que hay embarazos totalmente normales que dieron señales de vida hasta la semana 9 o 10 de gestación, mientras la madre ya vivió varias semanas de angustia porque le han dicho que no se ha visto nada. En embarazos de alto riesgo, o embarazos o con datos de alarma, pueden realizarse desde la semana 4, 5, o 6. Un ultrasonido endovaginal puede detectar mucho más temprano las estructuras de la concepción que un ultrasonido con el transductor colocado en la vía abdominal.

Y a propósito del ultrasonido, encontré una tablita orientativa, la cual hay que observar con la respectiva reserva, ya que está basada en datos de 1991, o muchas cosas han pasado desde entonces aunque esperemos que las medidas sigan aplicando para la raza humana.

Relación entre el diámetro del saco gestacional, la edad menstrual y el nivel de hormona de gonadotropina coriónica humana.

El cuadro pertenece al libro de Ecografía en obstetricia y Ginecología, escrito por Callen, P.W., y está localizado en su pag. 228.

Sobre los datos de alarma, el mayor sin duda, en etapas iniciales del embarazo, son las manchas y manchitas, sangrados, y flujos multicolores.

No es normal ningún manchado, tal vez es común, pero ante el menor indicio es mejor pasar por madre primeriza enloquecida y aprehensiva que arriesgarse a perder un embarazo. Es cierto que cuando ocurre un aborto espontáneo, no hay mucho por hacer, pero hay casos en los que sí, y uno apuesta a que se está en ese pequeño porcentaje. Sobre todo porque a últimas fechas van apareciendo más diagnósticos rimbombantes que antes solo se llamaban “mala suerte”, y que sí tienen tratamiento y evitan pérdidas de productos perfectamente sanos.

Debieran existir medidas en mililitros, muestrarios de la gama de colores y que una empate el manchado al tono más parecido, o algo más tangible con respecto a los manchados y sangrados. Una llega con el médico y le informa del manchado sospechoso, pero lo que sea que una diga, será considerado como amenaza de aborto hasta no demostrar lo contrario. Lo cual es en cierta forma correcta, solo que no siempre los médicos se toman el tiempo para hacer un interrogatorio más exhaustivo. Los sangrados, y/o manchados, pueden provenir de muchas partes, tanto como de la mucosa vaginal por alguna lesión erosiva, comunmente alguan infección; del cuello uterino porque también hay un aumento de irrigación y algun vaso pequeño puede romperse; de las vías urinarias; de alguna hemorroide; o ciertamente proveniente del útero. ¿Una qué va a saber? y es tarea del médico averiguarlo. Es uno de los pequeños detalles que dejan a un lado el tratamiento empírico del aplicado basándose en  una revisión clínica completa y conocimientos fundamentados en evidencias. Pequeños detalles que hacen la diferencia. He ahí la cuestión.

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Habrá que creer

24 Nov

Cuando me enteré, abrí los ojos incrédula, no sabía si reír o llorar. Al fin, dos rayitas me mostraban lo distinto que es saberse en espera, gestar otra vida. Luego de noches sin dormir pensando en un diagnóstico que no tengo, pasó a último término, comenzaron las noches pensando en si en realidad era cierto.

Viví unos días entre el miedo y la felicidad. Un nivel de fracción beta, un segundo, un tercero y todo bien, cuando al fin empezaba a sentirme embarazada, se acabó. No hubo los suficientes días. Así de repentino como llegó se fue el sueño tan acariciado al cumplir las 6 semanas.

Le han seguido varias madrugadas, en donde en el fondo de mi corazón, todavía no puedo creer que estuve embarazada y que ya no lo estoy.

No podría escribir sobre la esperanza renovada, que la hay. Pero el dolor es mucho más palpable, un dolor intenso y apagado. Mi vida habitual transcurre apacible, he vivido rodeada de amor, y no soy alguien que acostumbre las lágrimas, las pocas son demasiado saladas. Tampoco soy fan del club del optimismo, la vida me ha golpeado duro, y a cada zarandeada acostumbro sonreír, porque así ahuyento el miedo, pero no significa que no importe, tal vez de las cosas que más me importan es de lo que olvido como tema de conversación para con otros. Conmigo puedo hablar, y no lo niego, he estado renuente estos días, triste, de repente me pongo necia y maldigo, para instantes después apapacharme a regaños alentadores. Rechazo la compasión, y por lo mismo me impongo, a salir a la calle y no dejar que mis pensamientos agobiantes me impidan ver las cosas buenas que me rodean. Es un ejercicio para mantener la cordura. Yo hubiera querido tirarme al piso y llorar, dar una pataleta si con eso arreglara las cosas.

La verdad es que no sé si vuelva a embarazarme algún día. Lo que sí es cierto es que ya lo estuve, y a pesar de todo lo disfruté. He venido pensando, lo que antes no se me antojaba, que solo haré unos intentos más porque ahora sí empiezo a ver mi límite. Sin duda he visto gente que intenta durante muchos años. A mí no me alcanza el dinero y el tiempo también se me agotará un día de estos. Las ganas por muchas que haya, no van más allá de las capacidades económicas, físicas y emocionales.

Luego hablar de la confianza, me espantan los que ven el futuro y dan las cosas que no han sucedido por hechas, eso para mí no es confianza, es estupidez. Confío en mí, casi siempre. También me doy dudas grandes y gracias a eso es que aprendo cosas nuevas. Confío en mi pareja, en mi familia, en mis pocos amigos. En lo que respecta a si tendré un hijo algun día, asegurarlo no puedo, pero confío y creo fervientemente que haré lo que esté en nuestras manos. Ni un golpe de más ni de menos.

Sucedió

6 Nov

De improviso, así fue como me enteré. Había venido posponiendo la respuesta. Siendo una incrédula de la doble raya, hoy al verla poco faltó para infartarme. Esa mezcla de locura, entre la risa y el llanto, lo inesperado, tan deseado y que hasta hace días casi daba por inalcanzable.

Sí, estoy embarazada. Todavía no me animo a anunciarlo ni al padre, quien ungido en su papel de donante, espera mi regreso para desfalcar su cuenta de banco en la “prueba fiv”. Me siento inmensamente feliz y con mi pequeño as bajo la manga, así que como buena jugadora de póquer trato de disimular, y qué me salga la jugada.

Bonita cosa. La costumbre de tener miedo a lo que sigue. Pero no, no es que tenga miedo solo precaución, muchas cosas puede pasar en este tiempo, y yo deseo con todo mi ser que solo ocurran alegrías.

Tuve que cancelar de última hora mi cita al dentista. De hecho me detuve en la puerta y pensé, y si sí?. Afortunadamente donde estoy, teniendo a mi hermana en su laboratorio, rápidamente me hizo la prueba. Me distraje, y preparándome para otro negativo más, de repente ví que sonreía y yo con mis ganas de llorar, incrédula, atontada, feliz. 4-5 semanas de embarazo según las cuentas y según la cifra del reactivo.

Solo algo quiero aclarar, no se siente nada. Durante 2 años padecí toda cantidad de síntomas y ausencia de estos. Tal vez traigo un poco exacerbado el olfato, sobre todo ayer que estaba a punto de decirle a alguien que le apestaban los pies, aunque estaba a metros de mí. Afortunadamente, con tanto aroma a fruta y guisos, ya me siento en mi ambiente., comprándome varios ingredientes para usar en los siguientes días.

¿Qué pasó? No lo sé, y tal vez nunca lo sepa. La única diferencia es que se me descuajó mi puntual ciclo el mes pasado, casi no tomo café y me he olvidado de tomar mi coca-cola light. No creo que le funcione a nadie como secreto de la fertilidad pero si a alguien le sirve saber que no entraña gran cosa, simplemente estoy más hidratada que el mes pasado, y de paso con menos sustancias raras en el cuerpo.

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