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Mis avances del 5° mes

24 Ene

Después de todo este tiempo que llevo de vida, al fin he visto la luz social.

Confinada de la casa a la escuela, todo este tiempo, como si pretendieran que mi vida solo girara en el trabajo y estudio. No sé que les ha dado a mis padres pero aproveché la situación. Como se ve, las fiestas son bastante interesantes. Todavía no pude participar como hubiese querido, por mientras ya ví un área llamada arenero y supongo que  en unos 3 meses podré hacer mi entrada triunfal y probar toda esa arenita que se ve tan rica. Había salón de belleza para niñas, pero no tuve pretexto para hacer uso del servicio, con mi esbozo de cabello no hay nada que arreglarme. Las pinturas dice mi papá, no las necesito. Pero ¿quién necesita pinturas? si eso solo es por coquetería femenina, difícil de explicar.

Mamá me lució entre la familia y amigos. Dice que he sacado su carácter sociable aunado a la coquetería de mi padre. Eso último nadie lo creería, pero bien lo sé, cómo disfruto junto a mi padre el vernos frente al espejo todos los días, es una rutina que tenemos muy bien ensayada. Lo que es un hecho es que sé perfectamente quién es mi mamá, mi papá, tíos, y si a alguien no le he visto en mi vida le estudio atentamente sus rasgos.

Tal vez sean los últimos días en que necesite secretaria para escribir mis memorias, oficialmente he logrado ya, sin que mi mamá se adjudique mi esfuerzo, el pasar un objeto de una mano a otra con mucha facilidad. Claro, esto no viene de la nada ya que me paso estudiando mis movimientos varias horas al día, no sé de qué se sorprenden. No cabe duda que los bebés aprendemos muy rápido.  Entonces, como verán ya puedo usar de forma independiente y en conjunto mis manos, lo cual es requisito para escribir en el teclado. ¿Qué tan complicado puede ser si cualquiera lo hace?. Espero que cuando vaya a la universidad pueda aprender a este ritmo. ¿Faltará mucho?.

Luego de una pausa, mi madre cuida su puesto de secretaria y me explica que me hacen falta muchos años para eso, que primero aprenda cosas pueriles como la de sentarme, gatear, y técnicamente me dijo que primero me aprenda a limpiar la cola.

¡Qué ganas de truncar mis expectativas!

Como les iba diciendo, y se darán cuenta, me gusta platicar. Sola o acompañada me veo en la necesidad de hacer ruidos en todos los tonos e intensidades. Aprendí un truco en el que si hago un sonido como de llanto, invariablemente alguno de mis padres se asomará a verme. Taráaaaan!!! entonces les regalo mi mejor sonrisa porque han caído en mis embustes. La única desventaja es que aprenden rápido y tengo que estar cambiando de sonido para sorprenderlos.

Otro capítulo en mi vida, que ha ido tomando fuerza durante este mes, fue la introducción de alimentos distintos a la leche. ¡Al fin!, porque ya me tenían aburrida con ese menú. No es que no me guste mi lechita, pero qué cocineros tan faltos de imaginación, dándome lo mismo mañana, tarde y noche!. El caso es que he descubierto unas papillas de verduras, deliciosas. Se las recomiendo ampliamente. Todas esas comidas en color verde son las más ricas del mundo. Eso sí, díganle a sus mamás que les sirvan en unos platos más grandes porque lo que es la mía me sirve unas raciones miserables supongo que porque a mi platito no le cabe más.

Me retiro a mis ocupaciones, entre las que está el bañarme. Aprovechando la tina de agua, también empezaré a bañar a mi mamá, creo que le gusta que le ayude a remojarse.

Avances y concesiones

18 Ene

Todo iba bien, hasta que mi madre platicó con la encargada de mí en la guardería.

Me echaron de cabeza, no me quedó de otra que hacer cara de circunstancia mientras dejaban al descubierto que he hecho trampa en los últimos días.

Les voy a platicar. Uno a veces, como bebé requiere atenciones mayores a las acostumbradas. A veces porque el clima no nos agrada, o porque vamos creciendo tan rápido que nos gusta recordar lo que éramos hace apenas un par de meses. O para calibrar a la mamá y que no se crea que todo va a ser muy sencillo.

Así que mi madre ilusamente estaba muy contenta porque desde pequeña hacía el intento para sostener mi mamila, y yo fui descubriendo que aunque no la sostuviera no se caía, así que supuse que esa mamila era mágica mientras mi madre estuviera presente, así unas veces si me daba la gana sostenía, otra simplemente bajaba las manos y podía girar la cabeza hacia cualquier lado y la mamila seguía mis movimientos, de no hacerlo con un gesto de enojo se recomponía. No sé por qué le dió a mi mamá preguntar si en la guardería sucedía lo mismo. Llevo mucho tiempo dando una buena imagen, soy la mejor portada de la guardería y ahora he quedado como una farsante. Evidentemente en la guardería sostengo muy bien mi mamila. Eso no es todo, lo de rodar también se me salió de control. Flaco favor me hicieron con el reporte en mi bitácora de actividades. “Estuvo muy activa, rodó bastante”. Es que hay un corral ahí en mi escuelita, en donde me gusta rodar, y en casa hago repelar a mamá, hago carita de “estoy chiquita” y pujo como si fuera una odisea hacer el ejercicio. Claro, mamá me aplaude con poquito que haga, ¡y yo me dejo consentir!.

Bueno, luego del informe que le han dado a mi madre, de vuelta a casa durante el camino,  habló seriamente conmigo, se acabaron las concesiones. ¡Ay de mí!. Afortunadamente creo que no se enojó, lo platicó con mi papá y los dos reían, pero dicho y hecho, ya no creyeron en mi carita de esfuerzo. Ya veré cómo me las ingenio en los siguientes días.

3 meses

22 Nov

El día que cumplí 3 meses mis padres me esperaban desde muy temprano al pie de mi cuna. Tan pronto abrí los ojos, no distinguía bien aún, y eran ellos sonriendo diciéndome tantas cosas que me costaba trabajo entenderles. Poco a poco me di cuenta que era para felicitarme por un mes más con ellos…sí, vean que suerte de padres tan modestos tengo. Recibimos llamadas, de mis abuelos paternos y maternos quienes siempre recuerdan las fechas festivas.

Días después me llevaron al pediatra, el cual autorizó que me dieran más leche. ¡Por fin puedo tomar un poco más de 6 onzas!, mis padres me quieren mucho pero me pichicatean la comida. Hasta hace un par de meses mi madre hacía bromas a mis costillas, literalmente, y me regañaba otros ratos porque decía que eso de la bulimia no es ninguna gracia, y por más que intentaba explicarle que vomitaba por el reflujo, esa señora no entiende razones, me perseguía con medicamentos día y noche con el pretexto de que con eso vomitaría menos.

A tantas, ya casi no lo hago. Pero tengo que padecer ahora el mote de “gordis” que mi padre me dice cada que me ve. Solo porque es muy guapo se lo disculpo. La única ventaja de todo esto es que cada semana mi mamá tiene más ropa que ponerme. Estoy tratando de hablarle en su idioma para explicarle que hay ropa que ya me queda muy justa, y no puedo patear tanto como quisiera porque me aprisiona las piernas. O será que las nuevas tallas de ropa vienen muy reducidas. Tengo mucho que aprender en cuanto a moda!

 

Continuando con mi desarrollo, mi papá me consiente mucho, me enseña sus libros y aprendo muchas cosas muy interesantes a su lado. Mi madre habla todo el tiempo, no sé si me responde o está hablando sola. Sí tengo quejas acerca de esa señora. Yo no sé como le hace pero diario saca un nuevo método de tortura. Si no le da por bañarme  diario y ponerme ropas extrañas en las que tengo que contorsionarme, me pone a posar ante las cámaras, yo sonrío para ver si ya le sale una foto buena y me deja descansar un rato. No bien parece que ya se le acabaran las baterías a su cámara cuando en cada cambio de pañal decide que yo haga ejercicio. Hoy finalmente, he aguantado más tiempo boca abajo. Mi madre insiste todo el tiempo en que lo necesitaré más adelante, pero si supiera que me estiro tan a gusto cuando estoy recostada en mi cunita. ¿Qué prisa tiene porque yo me mueva?.

Esto de tener 3 meses implica muchos trabajos que hasta hace poco no tenía. Pensar que todo era dormir y comer para mí, pero la vida no es tan fácil y mis padres todo el tiempo me dicen que tengo mucho que estudiar.

Por eso este fin de semana que vinieron a visitarme mis abuelos, tíos y primos paternos, me di rienda suelta. Me han consentido hasta decir basta, y mi madre no pudo ponerme a hacer ejercicio. En cambio, conocí el centro de la ciudad y estuvimos en un hotel muy bonito, hasta mis primos estuvieron nadando. A mí no me dejaron entrar a la alberca, bajo el pretexto de que no llevaba traje de baño. Así que mejor me ubiqué estratégicamente entre mis abuelos y tías para que me dijeran cosas bonitas.

Hoy nuevamente a mi rutina, me trajeron a trabajar a la guardería. Pero he de contarles que entre mis compañeritos descubrí a un par de gemelos guapísimos, solo que mi padre insiste en que me porte muy seria con ellos., ya veré si le hago caso, porque si algo tengo es que no puedo contener mi coquetería, se me sale aún sin querer.

 

 

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