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Bebé enfermo(a): adiós guardería!

15 Feb

Hoy nuevamente regresó mi hija a la guardería, luego de una semana de descanso debido a que cursó con una gastroenteritis viral. Afortunadamente se resolvió muy pronto. Con todo, y aunque ya iba mejorando mi responsabilidad como madre y comprendiendo que un proceso infeccioso es una causa clarísima de ausencia a un centro infantil, ni por error se me ocurrió llevarla. Aparte, que las reglas son muy claras desde el primer día que fui a pedir información en la guardería.

 

Parece que esto no lo entiende todo mundo. Justo hoy, a mi lado, habían mandado llamar a una mamá para que recogiera a su hija, la pequeña estaba presentando fiebre y había empezado a toser. La madre, repetía una y otra vez, pero solo se asoleó ayer, ¿tendrá algo?. Vaya, el ver que tu hijo(a) tosa, mientras te están diciendo que tiene 39 grados de temperatura y de casualidad justo le empieza a escurrir un moco amarillo en su naricita… apunta a que le está pasando algo?.  No había lugar a dudas que la pequeña estaba enferma y me alegré que en la guardería se mantuvieran firmes en que esa niña debía ir  a consultar a su pediatra., y no, no podía permanecer más en la estancia infantil.

Sin duda todo mundo tendrá ocupaciones, pero también hay prioridades. En mi caso, mi trabajo pudo ser reagendado, tal vez a otras personas se les complique más. Pero no, en la guardería no son unos ogros por no permitir que ingrese/permanezca un niño con una enfermedad que parezca contagiosa, fiebres,  mocos y diarreas no entran. Si así fuera, el riesgo para todos los demás niños de enfermarse sería mucho mayor, y peor aún, se formaría un círculo vicioso, en el que todo el tiempo el niño que inició se recontagiaría una y otra vez.

 

Ojalá no hubieran madres a las que les tuvieran que explicar esto, que a todas luces parece muy sencillo de entender, y creo que como en muchos otros aspectos hay que tomar cada quien su parte de responsabilidad sin tratar de quererse pasar de listo no logrando más que hacerle al tonto.

Avances y concesiones

18 Ene

Todo iba bien, hasta que mi madre platicó con la encargada de mí en la guardería.

Me echaron de cabeza, no me quedó de otra que hacer cara de circunstancia mientras dejaban al descubierto que he hecho trampa en los últimos días.

Les voy a platicar. Uno a veces, como bebé requiere atenciones mayores a las acostumbradas. A veces porque el clima no nos agrada, o porque vamos creciendo tan rápido que nos gusta recordar lo que éramos hace apenas un par de meses. O para calibrar a la mamá y que no se crea que todo va a ser muy sencillo.

Así que mi madre ilusamente estaba muy contenta porque desde pequeña hacía el intento para sostener mi mamila, y yo fui descubriendo que aunque no la sostuviera no se caía, así que supuse que esa mamila era mágica mientras mi madre estuviera presente, así unas veces si me daba la gana sostenía, otra simplemente bajaba las manos y podía girar la cabeza hacia cualquier lado y la mamila seguía mis movimientos, de no hacerlo con un gesto de enojo se recomponía. No sé por qué le dió a mi mamá preguntar si en la guardería sucedía lo mismo. Llevo mucho tiempo dando una buena imagen, soy la mejor portada de la guardería y ahora he quedado como una farsante. Evidentemente en la guardería sostengo muy bien mi mamila. Eso no es todo, lo de rodar también se me salió de control. Flaco favor me hicieron con el reporte en mi bitácora de actividades. “Estuvo muy activa, rodó bastante”. Es que hay un corral ahí en mi escuelita, en donde me gusta rodar, y en casa hago repelar a mamá, hago carita de “estoy chiquita” y pujo como si fuera una odisea hacer el ejercicio. Claro, mamá me aplaude con poquito que haga, ¡y yo me dejo consentir!.

Bueno, luego del informe que le han dado a mi madre, de vuelta a casa durante el camino,  habló seriamente conmigo, se acabaron las concesiones. ¡Ay de mí!. Afortunadamente creo que no se enojó, lo platicó con mi papá y los dos reían, pero dicho y hecho, ya no creyeron en mi carita de esfuerzo. Ya veré cómo me las ingenio en los siguientes días.

3 meses

22 Nov

El día que cumplí 3 meses mis padres me esperaban desde muy temprano al pie de mi cuna. Tan pronto abrí los ojos, no distinguía bien aún, y eran ellos sonriendo diciéndome tantas cosas que me costaba trabajo entenderles. Poco a poco me di cuenta que era para felicitarme por un mes más con ellos…sí, vean que suerte de padres tan modestos tengo. Recibimos llamadas, de mis abuelos paternos y maternos quienes siempre recuerdan las fechas festivas.

Días después me llevaron al pediatra, el cual autorizó que me dieran más leche. ¡Por fin puedo tomar un poco más de 6 onzas!, mis padres me quieren mucho pero me pichicatean la comida. Hasta hace un par de meses mi madre hacía bromas a mis costillas, literalmente, y me regañaba otros ratos porque decía que eso de la bulimia no es ninguna gracia, y por más que intentaba explicarle que vomitaba por el reflujo, esa señora no entiende razones, me perseguía con medicamentos día y noche con el pretexto de que con eso vomitaría menos.

A tantas, ya casi no lo hago. Pero tengo que padecer ahora el mote de “gordis” que mi padre me dice cada que me ve. Solo porque es muy guapo se lo disculpo. La única ventaja de todo esto es que cada semana mi mamá tiene más ropa que ponerme. Estoy tratando de hablarle en su idioma para explicarle que hay ropa que ya me queda muy justa, y no puedo patear tanto como quisiera porque me aprisiona las piernas. O será que las nuevas tallas de ropa vienen muy reducidas. Tengo mucho que aprender en cuanto a moda!

 

Continuando con mi desarrollo, mi papá me consiente mucho, me enseña sus libros y aprendo muchas cosas muy interesantes a su lado. Mi madre habla todo el tiempo, no sé si me responde o está hablando sola. Sí tengo quejas acerca de esa señora. Yo no sé como le hace pero diario saca un nuevo método de tortura. Si no le da por bañarme  diario y ponerme ropas extrañas en las que tengo que contorsionarme, me pone a posar ante las cámaras, yo sonrío para ver si ya le sale una foto buena y me deja descansar un rato. No bien parece que ya se le acabaran las baterías a su cámara cuando en cada cambio de pañal decide que yo haga ejercicio. Hoy finalmente, he aguantado más tiempo boca abajo. Mi madre insiste todo el tiempo en que lo necesitaré más adelante, pero si supiera que me estiro tan a gusto cuando estoy recostada en mi cunita. ¿Qué prisa tiene porque yo me mueva?.

Esto de tener 3 meses implica muchos trabajos que hasta hace poco no tenía. Pensar que todo era dormir y comer para mí, pero la vida no es tan fácil y mis padres todo el tiempo me dicen que tengo mucho que estudiar.

Por eso este fin de semana que vinieron a visitarme mis abuelos, tíos y primos paternos, me di rienda suelta. Me han consentido hasta decir basta, y mi madre no pudo ponerme a hacer ejercicio. En cambio, conocí el centro de la ciudad y estuvimos en un hotel muy bonito, hasta mis primos estuvieron nadando. A mí no me dejaron entrar a la alberca, bajo el pretexto de que no llevaba traje de baño. Así que mejor me ubiqué estratégicamente entre mis abuelos y tías para que me dijeran cosas bonitas.

Hoy nuevamente a mi rutina, me trajeron a trabajar a la guardería. Pero he de contarles que entre mis compañeritos descubrí a un par de gemelos guapísimos, solo que mi padre insiste en que me porte muy seria con ellos., ya veré si le hago caso, porque si algo tengo es que no puedo contener mi coquetería, se me sale aún sin querer.

 

 

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