Tag Archives: Infertilidad inexplicable

Prueba FIV

18 Oct

No sé cómo le hagan los demás, pero en lo que a mí respecta me recorre un sudor frío ante la expectativa de una Fertilización in vitro.

Mira que hay que estar optimista. Dicen los más iluminados.

Lo cual yo también pensaría, de no ser porque se me ha minado el mecanismo para pensar que todo irá bien, cuando todo está bien pero siempre el resultado es el mismo mal. ¿Que si estoy deprimida?, ¡seguramente!. Era difícil no sentirse agobiada un día, luego de tantas revisiones, estudios, medicamentos y pruebas negativas. De pie, acostada, de ladito, que da igual. Simple y sencillamente no hay motivos demostrables para ser infértil pero el por qué no ocurre un embarazo es lo que todos quisiéramos saber.

Apenas tendremos una cita donde podremos exponer nuestras dudas acerca del procedimiento, ¿que si los porcentajes en casos similares nos los informarán?, lo dudo mucho, de hecho eso de registrar y manejar estadísticamente ya entraña una complicación no superable por algunos bípedos. De todos modos lo tengo anotado por si ocurre el milagrito de saciar mi curiosidad.

De los costos, pues es más caro en otros lugares, y más barato en otros. Actualmente en México oscilan entre 60 y 120 mil pesos. Lo cual le hace una prueba diagnóstica bastante cara. Eso he venido diciendo, si no sabemos que hay, pero tampoco parece haber de otra, deseo que en pocos años ya lo sepan porque lo que es ahora será una prueba-error  onerosa.

Hace unos días leía en el New York Times los debates que hay sobre los mellizos los cuales han aumentado desde los procedimientos de reproducción asistida.  Un embarazo de mellizos aumenta las estadísticas y haría parecer “más exitoso” un tratamiento y por ende exitosos los que realizan el procedimiento, subiendo los bonos de la clínica reproductiva, solo que en tal caso es un arma de doble filo porque justamente un embarazo múltiple (2 o más bebés) es lo que pone en mayor riesgo a todos incluyento a la gestante, y a la clínica porque sus números bajarían.

Entre las opiniones, algunas en el tema y otras ya refiriéndose a quienes tienen la dificultad de procrear en general, una en especial me caló, que en vez de pagar cantidades estratosféricas de dinero en tratamientos,  sería mejor que adoptes. Pues en los consultorios de médicos en reproducción yo creo que no hemos de ser más egoístas que los pacientes de los consultorios de las demás especialidades. Mi problema no es mayor a cualquier otro problema, pero si de salud hablamos, es como si al que tuviera hongos en los pies yo le dijera que una pata de caoba le vendría mejor. Si la gente adopta es laudable, pero que el no poder tener hijos solo tenga solución con una adopción es bastante discutible.

Todo esto porque mal que bien viene a aparecerse el tema de la adopción, no inmediatamente en nuestro panorama. Desde un inicio no le contemplamos y no hemos cambiado al respecto. Es difícil de explicar entre querer un hijo y necesitar un hijo.

No es que yo me sienta incompleta por no ser madre. Me siento mal y triste sí, a veces, o a últimas fechas un ratito al día.Cuando empezamos en estos tratamientos, el acuerdo que hice para conmigo es que haría todo lo posible, movería mi mar y mi tierra, lo que estuviera en mis manos, pero cabe la probabilidad en que eso no sea suficiente. Así que ahora ante la expectativa de un tratamiento más complejo, no solo tengo la incertidumbre de lo que ocurrirá, sino que también, tengo la certeza de que lo que suceda he de poder aceptarlo.

Así que que cuando leo/escucho cosas como si la adopción fuera un premio de consolación, me parece aterrador. Un acto de amor no debe ser motivado por la lástima o por la necesidad.

Mi deseo de ser madre, y con ello perpetuar mis genes es tan válido como la existencia misma.

¿Qué haré si no lo logro?.  Seguramente tendré que ocupar el resto de mi propia existencia en algo satisfactorio en distinto modo, aunque menos duradero.

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De nuevo

24 Ago

Aunque esto más bien ya esté pareciendo el diario de una depresión, estoy acostumbrada a buscar respuestas, así me he mantenido a lo largo de mi vida, con una chispa de curiosidad. Hoy la coherencia la siento distante, en adelante lo que anoto no es un relato, simplemente trato de desahogar, ni siquiera conozco qué me pesa tanto.

Voy por la vida con un poco de temor, a lo mejor todo mundo sabe lo que yo ignoro, lo cual no es difícil  ya que ignoro muchas cosas, pero me da un poco de escozor, que cuando mi médico en reproducción trae cara de duda, pareciera que el que atiende en el oxxo lo tiene más claro.

El tema de reproducción es tan complicado que todo mundo opina como si fuera experto.

Antes se utilizaba leer libros, y para lo que me ocupa pensaría en que bastaba soplarme los temas básicos de ginecología.  No logro comprender cómo es que la raza humana se ha mantenido teniendo que pasar por todo ese proceso de reproducción tan complejo.

Mucho tiempo atrás así como pensaba que 1+1=2, asumía que óvulo+esperma=huevo fecundado. Pues no señor. Que si las trompas, que si el cuello uterino, que si amanecieron de mal humor los espermas, que si el endometrio, o si ahora el tema que traigo de moda las células asesinas naturales, o si los antifosfolípidos se les da la gana, nada más no cuadra la ecuación, aunque me pare de manos.

Ah todo se resume en que no sé ni cómo caí en esto. Todavía estoy atolondrada, ahora puedo explicar que las hormonas me alteran psicológicamente, pero tampoco es tan cierto, porque sí me siento consciente y puedo manejar perfectamente mi automóvil sin peligro para los demás. El detalle es que de unos días para acá, siento que conducir mi vida me está costando mucho trabajo.

Hace un momento, le mencionaba a mi pareja que tal vez debo hacer cambios laborales, me siento desmotivada, y de una cosa a la otra, el tema de conversación es el mismo: no puedo tener un hijo y siento que me invade el miedo de no poder nunca. Pedí una pausa, me fui a mi cuarto a llorar, soy de lágrimas difíciles, pero una vez que sale la primera inundo la habitación. No es la mejor forma para charlar, es que mis emociones se atiborran y en esos momentos solo lloro, mares de lágrimas, se me van mezclados con unos buches de mocos. Es una sensación extraña que me prefiero pasar a solas, no me interesa que alguien más vea que sufro, no necesito en ese momento que me abracen, tal vez después, pero antes quiero entender qué es lo que me duele tanto y no puedo asimilar.

Si tan solo supiera qué es exactamente lo que me duele, podría intentar trabajar en eso. Hay cursos, psicólogos, miles de opciones de entretenimiento o de aprendizaje. Todo podría hacerlo, pero así me siento atada.

Algo que he venido pensando en estos días es que tanto mi pareja como yo necesitamos leer, aprender mucho más sobre nuestro problema.

Si uno lee o comenta con otras personas, ya se ven venir los juicios, que se es demasiado aprehensivo. Si no se lee pues no te hace feliz pero bendita la ignorancia.

¿Cuál es la medida justa?

Lo que hago es tener un horario y ciertos días para leer al respecto, no cada que me asalta una duda, a veces mis dudas ni siquiera son verídicas. Uno lee otros temas y se va llenando la cabeza de ideas, así que opto por sólo dejar pendientes para el momento asignado, los temas que realmente me interesan.

Hoy me han dicho sí y no. Para estar informados ambos, hay un mínimo básico de datos, el cascabel al gato es decidir hasta dónde se considera básico. Entonces quedamos en que SÍ hay un mínimo de información que debemos tener entendida y clara. NO, mi pareja de plano no pretende saber más que el experto, mi punto es ¿pero cómo sabes quién sí sabe?.

Mi desazón es que estoy hasta el tope de desconfianza, he tratado de disminuir el nivel, pero dado que los jeringazos me los ponen a mí, protejo la retaguardia y el frente si es necesario.

En fin, hace un rato, tapada con mi cobija pensé si estoy deprimida, si requiero un diacepam, algo por el estilo, o salirme a caminar. Opté por lo segundo, previas 2 horas de alaciado de cabello y maquillaje. Renté una película para reír y lo hice, ver películas para mí es como ir a misa, se va con devoción o no se hace. Pero no me engaño, el distraerse ayuda a ir sobrellevando las cosas, pero no soluciona la tristeza, ni el coraje, la angustia, y todo aquello que me pesa por ahora. Nunca he sido del tipo que por dolor pida que arda Roma, el mundo no tiene la culpa. Así que cuando me canso de llorar y siento que ya me desahogué, busco a mi pareja, río nuevamente con sus bromas y siento que otra vez me reconozco, vuelvo a ser yo.

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