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El día de la independencia

19 Ene

Un buen día, mi papel de mamá se ha ido modificando hasta el punto que me sugieres que me vaya a buscar otro mejor quehacer que ayudarte.

Así, no permites que te peinemos, simplemente exiges el cepillo para peinarte tú sola. No aceptaré reclamos por todas las fotos en las que sales con tu incipiente cabellera envuelta en un vals de viento. Intentas ponerte los zapatos, y lo haces una y otra vez, aunque lo único que has logrado hasta el momento es colocar la punta del pie y pretendes caminar así tal cual.
Ya es difícil intentar darte de comer, nos hemos resignado a la lluvia de migajas que diariamente esparces alrededor de tu silla. Pretendes comer ayudándote de una cuchara… cuando el alimento no se presta a tus fies, pides ayuda para que uno eche la comida a la cuchara y hasta ahí, el resto tú sabes perfectamente cómo hacerlo: directo al paladar.
Desde que aprendiste a decir éste, y a señalar lo que deseas, “eliges” el calzado que usarás, o el muñeco u objeto que deseas jugar. Lo mismo que al contrario, rechazas contundentemente. O trepas hasta donde puedes con tal de obtener lo que quieres, ya son muy pocos muebles los que resguarden objetos de tu alcance. Si no alcanzas, te pones en puntillas y te estiras tanto como puedes.

También has aprendido a hacer berrinches, los cuales hemos desactivado y bloqueado tanto como hemos podido.

A veces parecería muy sencillo, otras no tanto, buscar el punto medio, entre tu independencia y tus ganas de hacer todo lo que te propongas aunque eso signifique un peligro para ti.

Como papás vamos tanteando el terreno, medimos peligros que tú todavía no contemplas, porque nuestro objetivo es que desarrolles habilidades, no que te llenes de miedos. Que seas independiente pero no una tirana. La justa medida es lo más difícil de medir.

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Mis avances del 5° mes

24 Ene

Después de todo este tiempo que llevo de vida, al fin he visto la luz social.

Confinada de la casa a la escuela, todo este tiempo, como si pretendieran que mi vida solo girara en el trabajo y estudio. No sé que les ha dado a mis padres pero aproveché la situación. Como se ve, las fiestas son bastante interesantes. Todavía no pude participar como hubiese querido, por mientras ya ví un área llamada arenero y supongo que  en unos 3 meses podré hacer mi entrada triunfal y probar toda esa arenita que se ve tan rica. Había salón de belleza para niñas, pero no tuve pretexto para hacer uso del servicio, con mi esbozo de cabello no hay nada que arreglarme. Las pinturas dice mi papá, no las necesito. Pero ¿quién necesita pinturas? si eso solo es por coquetería femenina, difícil de explicar.

Mamá me lució entre la familia y amigos. Dice que he sacado su carácter sociable aunado a la coquetería de mi padre. Eso último nadie lo creería, pero bien lo sé, cómo disfruto junto a mi padre el vernos frente al espejo todos los días, es una rutina que tenemos muy bien ensayada. Lo que es un hecho es que sé perfectamente quién es mi mamá, mi papá, tíos, y si a alguien no le he visto en mi vida le estudio atentamente sus rasgos.

Tal vez sean los últimos días en que necesite secretaria para escribir mis memorias, oficialmente he logrado ya, sin que mi mamá se adjudique mi esfuerzo, el pasar un objeto de una mano a otra con mucha facilidad. Claro, esto no viene de la nada ya que me paso estudiando mis movimientos varias horas al día, no sé de qué se sorprenden. No cabe duda que los bebés aprendemos muy rápido.  Entonces, como verán ya puedo usar de forma independiente y en conjunto mis manos, lo cual es requisito para escribir en el teclado. ¿Qué tan complicado puede ser si cualquiera lo hace?. Espero que cuando vaya a la universidad pueda aprender a este ritmo. ¿Faltará mucho?.

Luego de una pausa, mi madre cuida su puesto de secretaria y me explica que me hacen falta muchos años para eso, que primero aprenda cosas pueriles como la de sentarme, gatear, y técnicamente me dijo que primero me aprenda a limpiar la cola.

¡Qué ganas de truncar mis expectativas!

Como les iba diciendo, y se darán cuenta, me gusta platicar. Sola o acompañada me veo en la necesidad de hacer ruidos en todos los tonos e intensidades. Aprendí un truco en el que si hago un sonido como de llanto, invariablemente alguno de mis padres se asomará a verme. Taráaaaan!!! entonces les regalo mi mejor sonrisa porque han caído en mis embustes. La única desventaja es que aprenden rápido y tengo que estar cambiando de sonido para sorprenderlos.

Otro capítulo en mi vida, que ha ido tomando fuerza durante este mes, fue la introducción de alimentos distintos a la leche. ¡Al fin!, porque ya me tenían aburrida con ese menú. No es que no me guste mi lechita, pero qué cocineros tan faltos de imaginación, dándome lo mismo mañana, tarde y noche!. El caso es que he descubierto unas papillas de verduras, deliciosas. Se las recomiendo ampliamente. Todas esas comidas en color verde son las más ricas del mundo. Eso sí, díganle a sus mamás que les sirvan en unos platos más grandes porque lo que es la mía me sirve unas raciones miserables supongo que porque a mi platito no le cabe más.

Me retiro a mis ocupaciones, entre las que está el bañarme. Aprovechando la tina de agua, también empezaré a bañar a mi mamá, creo que le gusta que le ayude a remojarse.

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