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Cartas para ti VIII. Papá.

18 Jun

Pronto, en este país, en el que se acostumbra hacer un festejo para todo, se celebrará el día del padre. No, no he comprado un regalo en tu nombre. Más adelante si tú decides hacerlo te apoyaré. Por lo pronto, mantenemos nuestras tradiciones, solo festejamos los cumpleaños.

Lo que no te he contado, y creo que aprovecharé la ocasión es para relatarte del día que naciste. Normalmente las madres solemos tomar un lugar protagónico, con el dramatismo y exabruptos correspondientes. Con semejante barriga, nunca hay duda de quién es la madre. El papá, en las situaciones que logra acompañar a su mujer en tal trance, queda de alguna forma relegado. Primero porque tiene que llevar a cabo el registro hospitalario y dar los papeles necesarios, además de los billetes o tarjeta de crédito que respalden los costos que se generen. Aunque pensándolo bien, deberían ayudarles a vestirse para entrar al quirófano, casi nadie está relacionado al ambiente médico, y los mandan a vestir unas pijamas quirúrgicas. Conociendo a tu padre, imagino su pudor al compartir vestidores con el pediatra y ayudantes. Arrojado al fin al quirófano y llegar a ver a su mujer tendida. La indicación enérgica y clara que recibió es que no tocara nada azul. Puesto pues, entre médicos y plancha quirúrgica, aguantando estoicamente. El amor hacia nosotras lo mantuvo. La verdad es que nunca pensé que llegaría a tanto, es alérgico al ambiente hospitalario, no sabe poner ni una inyección y se tapa los ojos cuando hay escenas sangrientas en una película. Se quedó, preso entre su emoción y su papel protector de las mujeres que estaban ahí, nosotras, su familia.

De repente, menciona, que vió cómo empezó a salir una gran cantidad de sangre. En un abrir de ojos, apareciste tú y pronto fue siguiendo al pediatra quien ya te tenía entre sus brazos y revisándote. Ni siquiera sabemos en qué momento pudo accionar la cámara. Como un sueño, recuerdo un instante en que lo ví totalmente emocionado y con su mano sobre su corazón, conteniendo el aliento, mirándote.  Después, salió acompañándote rumbo a la incubadora donde estarías un par de horas. A su salida del cunero, tu abuela materna lo esperaba en la habitación, lo vió y abrazó emocionada.

Unas horas después, por fin pude contemplarte de cerca durante más tiempo y luego de alimentarte pudo ahora sí tu papá tenerte entre sus manos. Sus ojos húmedos, y con una ternura distinta te contemplaban, como lo hacen todos los días desde entonces. Les tomé una foto, con mi cámara y con mi corazón.  Ahora, cuando te veo todas las noches esperándolo, y tan sonriente paseando en sus brazos, pienso que siempre fue así, ustedes se entendieron y se hicieron cómplices desde el primer día en que se vieron.

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Primer mes

10 Sep

Han pasado muchas horas ya desde que nació mi hija. Casi me he mantenido despierta todas ellas, salvo algunas en las que he caído muerta de cansancio, pero no las suficientes como para quitarlo del todo. Así que luego de la cuarta semana mi cuerpo empezó a adaptarse, el cansancio es el mismo solo que se va acostubrando uno a la mala vida. Después de todo, esto será una etapa y quiero vivirla intensamente.

Haciendo un recuento de las experiencias recientes.

Lactancia. En las últimas semanas del embarazo, procuré leer, ver videos, estuve investigando el uso de tiraleches manual y eléctrico, almacenamiento de la leche materna, posturas para amamantar, indagaba por la liga de la leche… y TODO me daba harta flojera, le avanzaba unos minutos y empezaba a bostezar. Así que una vez salida del área de recuperación, mientras esperaba a que trajeran a mi pequeña a la habitación, me sentí como quien presentará un examen sin tener la menor idea de lo que se tratará. La ventaja acá fue que no hice nada. En cuanto me la trajeron llegó el momento de la verdad y la chiquilla hizo todo. Como el burro que tocó la flauta, así salí avante en esa primera presentación. No duele, cero grietas. Lo que me ha faltado es mejorar la postura, porque si duelen los brazos, articulaciones, espalda es seguramente por exceso de uso y por que uno adquiere posiciones viciadas. Pero, ¿quién diablos no se pone chueco a las 3 de la mañana?

En el rubro pañales. Ya me tocó uno que otro embarrón, fugas del pañal al pañalero y unas que incluyeron el mameluco. Lo cual ameritó un cambio total, con el justo reclamo de la acompañantita por encuerarla a deshoras. El padre ya se animó forzadamente a entrarle a la cambiadera, es mejor acostumbrarse desde ahora que enfrentarse a las batallas de cuando ya inicien la ablactación, y exija mascarilla de oxígeno para la inmersión.

Baño. Sin problemas, aunque los papás lo disfruten, la hija no tanto. Todavía es un repelar a la hora del baño, tal vez sea el clima frío y húmedo que nos ha tocado en esta temporada. Espero que pronto llegue el momento en que el baño ayude a relajarle.

Sueño. Inició cada 3 horas, ahora ya tiene lapsos de 4 horas entre una toma de leche y otra, lo cual arroja unas 2 horas de sueño en cada ciclo. Si nos va bien, por lo siguiente.

Reflujo, regurgitaciones, buches y babas. La primera es solo la preocupante, cuando les ve uno vomitar pasado un tiempo de comer, y ese contenido gástrico produce ardor. De inicio fue muy desesperante verle la cara de dolor, y uno sin poder hacer más que darle el medicamento y tratar de tranquilizarle. Sinceramente dan ganas de ponerse a llorar de impotencia.  La principal angustia no es que vomite en sí, sino que se broncoaspire, y eso me pone los pelos de punta, he ahí la razón por la que el sueño era casi cosa prohibida para mí. Un ruido o ausencia de ruidos me hacían brincar nuevamente de la cama. Fuimos agregando medidas a las iniciales, del cojín antireflujo, uso de biberones que disminuyan la ingesta de aire, mejorar la técnica de lactancia, procurar la posición vertical al alimentarle, y una hora después de ello., provocar los eructos con el mínimo movimiento posible, alternar con fórmula láctea. De hecho eso regresal al punto anterior, pero de inicio yo era fan de lactancia materna exclusiva, pero viendo que al alternar las tomas el problema fue disminuyendo, no hubo resistencia. Afortunadamente todo ha ido mucho mejor, cada vez se han ido haciendo menos frecuente esos episodios de terror, y cada día su sistema digestivo está haciéndose más maduro. Las regurgitaciones, buches y babas, no son problema alguno, antes con el miedo era fácil confundir todos, luego se va adquiriendo el sentido del tiempo y cantidad. Si son inmediatamente después de comer, y menos de una cucharada, suponen un excedente y no pasa a mayores.

Psicomotricidad. Empezó como taquito y en un mes se ve la diferencia, con sus movimientos activos y el inicio de fijación de la mirada a objetos, su estado de alerta ante sonidos y respuesta ante la presencia de su madre. Manoteos y pataletas como karateca.

Llanto. Los bebés lloran, por razones muy obvias, si tienen hambre, requieren un cambio de pañal, si tienen frío o calor, tienen sueño, necesitan un cambio de postura, les duele algo, o simplemente porque les da la gana, siendo su forma de comunicarse. Así empecé, primero espantada por cualquier llanto y poco a poco se distingue entre uno y otro, aunque a la fecha de repente hay algunos llantos confusos. Luego de intrepretar el motivo, si al final  de intentar resolver por lo más obvio, y el llanto persiste, se implementa el método tranquilizador. Busqué técnicas para tranquilizar a los bebés y me han funcionado las siguientes: Un abrazo cerrado, acurrucándolos contra el pecho, procurando que su cabeza quede del lado izquierdo, eso les proporciona una ilusión de estar apretujados dentro del útero, y esa regresión les tranquiliza. Otra es cargarles boca abajo sobre un brazo y con la palma de la otra mano acariciar a lo largo de su espalda en movimientos suaves y amplios. Las siguientes son cantos y arrullos. Pero para TODAS las opciones, es imprescindible que la mamá esté tranquila, así que si una empieza a desesperarse es mejor pedir un relevo, tomarse unos minutos a solas y regresar con nuevos bríos.

No pretendo ponerme a dar consejos en cuidados de recién nacidos, solo menciono como me ha ido en la feria maternal. Cada bebé es diferente y ésta es la mía.

Así, en resumen, todo va pasando, minuto a minuto, coleccionando semanas ya. Gradualmente voy retomando otras actividades de la casa, y de mi vida laboral, casi nada, pero ante el inminente reinicio de actividades en un par de semanas es mejor ir poco a poco para que no resienta el cuerpo el trabajo. Disfruto inmensamente mi nuevo papel de madre, sin embargo por salud mental también es necesario airearse un poco de vez en cuando, hay tiempo para todo y eso incluye un poco de ejercicio físico y empezar a programar salidas a la calle.

Cartas para ti III

2 Sep

Los días nuevamente van retomando la velocidad acostumbrada. Hace más de 3 semanas que estamos juntas, día y noche. Mis únicas salidas sin ti han sido en 2 ocasiones,  por espacios menores a una hora y regreso inmediatamente a buscarte.

Tan pequeñita, demuestras un carácter apacible, con tus propias manías recientemente adquiridas. Sonríes e involuntariamente te has carcajeado. La primera vez hasta pensé que algo te pasaba. Conforme se fueron haciendo frecuentes me di cuenta, era una risa menos discreta. ¿Acaso será mi risita burlona la que te he heredado?.

Estos días han sido de lluvia y poco sol, por lo mismo, más fríos que lo que hubiese querido. Muchas de tus ropas coquetas se han quedado en espera de una mejor ocasión. Así que en tus fotos de estas primeras semanas bien aparecerás como retratito. El rosa nos invade, incluyendo tus guantes y gorros. Que ya nos tienen hasta el gorro a todos. Son artículos imposibles de mantener, pero sin ellos te es difícil mantenerte abrigada. Un día te hice un gorro de otro color, mismo que no has estrenado. En otras épocas lo hubiese tejido en un par de horas, ahora, contigo al lado, me llevé un par de días, con momentos en los que con trabajos avanzaba unos cuantos puntos.

Poco a poco, nos vamos conociendo. Me he dado cuenta que reconoces mis arrullos y mis cantos. Así como yo percibo lo que tus llantos y movimientos significan. Por cierto, has descubierto unos anexos llamados brazos, con movimientos desatinados, intentas sostener tu chupete o lo que sea que estés succionando, avientas tu cobija, o lo mismo acomodas tu sabanita para cubrirte de la luz. Tu mano izquierda la colocas sobre tu cara, apoyando tu mejilla, tal como aparecías en algunos ultrasonidos, o comiéndote las manos.

Así, se llenan nuestros días, con tus padres observando como creces paulatinamente, y nos asombras con cada nuevo descubrimiento que haces. Tan pequeñita, eres nuestro mar y nuestra tierra.

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