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Mentiras navideñas

24 Dic

Renps

No es un manifiesto grinch, aunque el título lo parezca.
Hoy por la mañana, mientras preparaba el desayuno, se escuchó el sonido de un claxon, del tránsito habitual en estos días. Mi hija exclamó “el coche negro”.

Me recordó lo que hace una semana tal vez le dije en casa de mis padres, cuando en esa calle tan transitada donde viven se escuchaba el ruidero de automovilistas tocando el claxon frenéticamente como si con eso lograran que la circulación se fuera a hacer más fluida. Ella empezó a llorar asustada ante ese ruido, no le gustan los ruidos fuertes, y el ruido de un claxon vaya que lo es. Yo la abracé y le dije, que no se espantara, era un coche, de hecho era un coche de color negro el que estaba ahí dándose a notar con su ruido.

Hoy que me di cuenta que ha asociado el ruido del claxon con un coche de color negro, he tratado de explicarle que todos los coches, de cualquier color pueden sonar igual, le he mostrado el nuestro, que igual tiene claxon y es de otro color distinto al negro. Espero no haberla enredado más, y no sé cuánto tiempo me lleve reparar esa asociación errónea.

Esto lo saco a colación, no porque venga a decir, he ahí la respuesta del por qué estoy en contra de decirle que Santa Claus trae juguetes, que la mentira no es buena ni por muy piadosa que sea. Pero no soy extremista, si no lo hago no sé ya exactamente por qué, a lo mejor terquedad mía, o porque sé que para mentirle hay que hacer uso de una mentira tras otra como bola de nieve, hasta que  mágicamente, deje de creer en la magia del trineo y convenencieramente haga lo que todos hacemos, seguirnos la cuerda mientras nos lleguen regalos por decreto.

Este año, le hemos comprado un regalo, y esperamos ansiosamente a que lo destape el día 25, ya le he dado un pitazo, que hay una sorpresa que su papá y yo queremos obsequiarle… y casi se me sale contarle de qué se trata su regalo.

A mí no me incomoda la onda de Santa Claus y los Reyes Magos, pero me resisto, no porque piense que es una mentira y que le dañará, muchos de nosotros estaríamos en el psicólogo por eso y no. En realidad no creo que uno aprenda a ser deshonesto por haber esperado un regalo de Santa Claus.
Lo que me incomoda es el asunto de “portarse bien para que te traigan un regalo”. Eso es lo que me da escalosfríos, pienso que es la mejor manera de enseñarles, que se lo  merecen todo, aunque todos sabemos que no sea así. Si fuera por mérito a nadie en el mundo le ajustarían las cuentas.
Así que tal vez al otro año, presa de la histeria colectiva que suele darse entre los niños pequeños ya en escuelas, mi hija me venga con el cuento de que espera regalo, cómo no, de Santa Claus y de quien sea que se apunte.
Pero, quiero conservar, que los regalos se dan por el afecto que se les tiene a las personas, se lo merezcan o no, un regalo es una muestra de cariño, y el cariño en sí es el mejor de los regalos que podrá obtener.

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