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Tos durante el embarazo

29 Jul

Ya casi en la recta final, empecé con un pequeño cuadro gripal que en una semana se tradujo en una tos constante y molesta, además de dolorosa.

Como muchas otras embarazadas, la sola idea de tomar medicamentos dispara la angustia, porque hay una pregunta recurrente “¿y si le hace daño a mi bebé?. Así, se antoja un remedio casero, que tal vez parezca más inocuo aunque en realidad algunas hierbas resultan mucho más peligrosas que las pastillas envasadas.

Entonces ¿qué hacer?

En primera, dejar de sentirse la mártir de la maternidad y soportar estoicamente un sufrimiento innecesario. Lo más obvio es acudir con el ginecólogo y resolver nuestras dudas. En ocasiones llegan a recetar medicamentos que traen la leyenda o la imagen de que ese medicamento está prohibido en el embarazo, no es del todo cierto. Obviamente en tales casos más vale preguntar de más, el profesional debe explicar el por qué del uso y acción del medicamento, evitando que haya un error o lapsus brutus al momento de escribir la receta. La más de las veces la leyenda en los medicamentos, solo es precautoria, o en ciertas etapas del embarazo el medicamento es totalmente seguro tanto para el bebé como para la mamá, o no hay estudios suficientes ni a favor ni en contra pero el beneficio es mayor al riesgo.

Cabe decir, que hay un problema generalizado, y es que abundan l@s ginecólog@s empíricos, médic@s por vocación y con muy buena intención que se aventuran a recetar remedios y medicamentos sin que se tenga el pleno conocimiento del alcance de esa receta, y el daño que pudieran ocasionar.

En cualquier otra circunstancia, no es recomendable guiarse por el remedio farmacéutico que le funcionó a la vecina, durante el embarazo mucho menos.

Básicamente, mi primera visita con el ginecólogo con mi infección de vías respiratorias se tradujo en recomendaciones generales. Ingerir muchos líquidos, resaltar el consumo de cítricos, descansar, comer y dormir bien. Y esperar a que todo pasara.

Una semana después, ya era necesario el uso de medicamentos para ayudar a mi organismo, menos mal que no me había dado fiebre aún. No puse ninguna resistencia, estaba consciente de que mi médico estaba haciendo lo correcto, de seguirme complicando solo sería en perjuicio de mi pequeña, y mío. A nadie ayudamos aferrándonos a la miel con limón. Luego de la primera toma de medicamentos el cambio se hizo notable, y en pocos días he ido superando el cuadro respiratorio.

Ahora sí, estamos listas para el nacimiento, libres de tos y mocos.

Afinando detalles

28 Jun

En la pasada consulta con el ginecólogo, después del chequeo de rutina y ver que todo va viento en popa, discutimos detalles técnicos previniendo cualquier eventualidad no planeada. ¿Qué hacer en caso de…?

Aprovechando, en el hospital donde queremos que nazca nuestra chilpayate, nos dieron un tour por las instalaciones, ya estábamos convencidos desde antes de hacerlo pero aprovechamos la oportunidad de irnos ambientando para que ese día ya nos sintamos como en casa.

La famosa maleta, se verá reducida, no la había hecho y me alegro, porque es necesario estar informado por el lugar donde te atenderán ya que cada uno tiene sus propios lineamientos en cuanto a qué llevar o qué evitar llevar para el nacimiento de un bebé. Básicamente solo necesitaré artículos de aseo personal y si lo prefiero pijamas o batas para dormir, en caso que no quiera usar la bata que ahí acostumbran. Procuraré que no se me olvide un espejo y el cepillo, no quiero que mi hija en su etapa puberta-adulta joven esconda su primera foto, víctima de la verguenza y el oprobio. Curiosamente el hospital cuenta con servicio de maquillaje y alaciado de cabello, que espero no requerir. La bebé, solo ocupará manoplas y gorro, y para poder salir del hospital una muda de ropa. Eso es todo.

Así que la dichosa maleta quedará hecha en un tris en esta semana, que es el tiempo límite que me he puesto, y tenerla disponible.

Supongo que aún nos faltan muchas cosas para poder recibir a la bebé, pero lo básico ya está listo en su recámara. Por si fuera poco, se acabaron mis días de pata de perro, aunque seguiré yendo a trabajar todavía unas semanas más me han quitado las llaves del coche por recomendación del ginecólogo, es más, mi coche lo dejaron estacionado en lo más profundo del estacionamiento bajo el pretexto que en varias semanas no lo usaré. Extrañaré esa extensión de mi hábitat. Así que me voy olvidando de otros días de compras que tenía contemplados, mis escapes al cine y salidas a tomar helados.

Adicionalmente, posterior al tour del hospital, el futuro padre llegó invadido por un espíritu del orden y limpieza. Durante todo el día lo he visto ir y venir, solo sonrío y le pregunto por no dejar si puedo ayudarle en algo, a lo que me responde que solo mueve “cosas”. Le entiendo, todos estos meses veía lejano el momento, pero ya entrando al ambiente hospitalario, sabe que no hay plazo que no se cumpla. El síndrome del nido le ha dado de forma aguda en lo que va del fin de semana.

Vamos 32 semanas de embarazo, aún siento correr lentamente los días, aunque para entretenerme vigilo de cerca unas costillas que amenazan con luxarse, duermo como puedo, me levanto con ayuda de una grúa, y soy inmensamente feliz. Bien dicen, sarna con gusto, no pica.

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